LEVANTE-EMV/OTR PRESS VALENCIA/ROMA
El Papa Benedicto XVI proclamó hoy cinco nuevos santos, entre los que se encuentran los españoles Rafael Arnáiz Barón (1911-1938), monje trapense, y Francisco Coll Guitart (1812-1875), sacerdote, además del arzobispo polaco Zygmunt Szczesny Felinski, el misionero belga Josef Damian de Veuster y la monja francesa Marie de la Croix Jugan.
A causa de la lluvia que cayó en Roma ayer por la noche, la solemne ceremonia, que inicialmente iba a celebrarse al abierto, en la plaza San Pedro, se trasladó al interior de la Basílica Vaticana, por lo que muchos de los fieles tuvieron que seguirla a través de la pantallas gigantes que habían sido colocadas en el exterior.
Uno de los dos nuevos santos españoles tenían una especial vinculación con la Comunitat Valenciana, de ahí el gran número de valencianos que acudieron a la santificación, entre ellos el vicepresidente del Gobierno valenciano, Juan Cotino. Francisco Coll, que nació en Gombrèn (Girona), fundó la congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciata, la cual extendería su labor por la Comunitat.
«Su pasión fue predicar, en gran parte, de manera itinerante y siguiendo la forma de 'misiones populares», recordó el Papa, haciendo referencia a algunos datos biográficos del nuevo santo catalán. Según el Pontífice, éste «llegaba al corazón de los demás porque transmitía lo que él mimo vivía con pasión en su interior». Fue esta «pasión» la que le llevó a fundar la Congregación de las Hermanas Dominicas de la Anunciata, «con el fin de dar una educación integral a niños y jóvenes».
Por su parte, el beato Rafael Arnáiz nació en Burgos en 1911 y su hermano fue el arquitecto que dirigió la restauración de las Cartujas de Portaceli y Benifassà.
Otro de los nuevos santos proclamados ayer por Benedicto XVI fue el padre Damián de Molokai, que impulsó en Hawaii durante la segunda mitad del siglo XIX el modelo de leprosería desarrollado desde hace cien años en Fontilles.
En la homilía, el Papa recorrió la vida de cada uno de los santos y destacó el ejemplo que cada uno de ellos representa también para los cristianos de hoy en día. En particular, destacó la labor predicadora del sacerdote español Francisco Coll, quien «se dedicó con ahínco» a propagar el mensaje cristiano «por pueblos y ciudades de Cataluña».
Francisco Coll, «fue un gran innovador» ya que «vio que las chicas jóvenes de su época sólo sabían coser y planchar y decidió fundar escuelas para que ellas también tuvieran acceso a la educación», detalló Encarna Nadal, que es profesora del colegio de Lleida de las Dominicas de la Anunciata, congregación fundada por este nuevo santo.
Durante la homilía, el Papa Benedicto XVI definió a España «tierra fecunda en frutos de santidad». Al término de la ceremonia, el Pontífice salió a la plaza San Pedro para saludar a los cerca de 50.000 fieles que acudieron a la ceremonia.
La celebración tendría que haber tenido lugar en el exterior. Sin embargo, las autoridades vaticanas decidieron finalmente trasladarla al interior de la Basílica a causa de la lluvia que cayó esta noche en Roma. A pesar de ello, finalmente, el sol lució durante toda la celebración, con los que los cerca de 40.000 peregrinos que se quedaron sin poder entrar, no tuvieron que esperar el saludo del Papa bajo la lluvia.
Entre las autoridades españolas, destacó la presencia del ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que, tras reunirse con el Papa, aseguró que a Benedicto XVI «no le disgustaría» viajar a Santiago de Compostela con motivo del Año Jacobeo de 2010, «pero de momento no ha dado ni un sí ni un no». También afirmó que tenía previsto ir a Madrid a la Jornada Mundial de la Juventud de 2011.