J. A. RICO/M. VICEDO ALICANTE
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La Guardia Civil investiga si el escondite de ETA localizado el sábado en Confrides tiene relación con los atentados perpetrados por la banda terrorista en Mallorca el pasado verano, según informaron fuentes cercanas al caso. Mientras, las labores de rastreo de la sierra de esta localidad de la Marina Baixa se dieron por finalizadas ayer tarde tras descartarse la existencia de otros polvorines etarras.
Las autoridades no descartan que el material explosivo encontrado, que se hallaba el perfecto estado para su uso, proceda de un escondite descubierto recientemente en Francia, de donde provenían las sustancias empleadas en las bombas de Baleares. Por ello se baraja la posibilidad de que se empleara el ferry de Dénia, situado a 75 kilómetros del escondite, para llevar el material explosivo. Desde la Comandancia de la Guardia Civil declinaron realizar cualquier manifestación sobre esta posibilidad y el Ministerio de Interior mantuvo silencio respecto a la investigación.
También el hecho de que los primeros indicios apunten a que zulo tiene menos de un año y estaba "operativo" hace crecer el temor de que recientemente un comando etarra haya estado en la provincia. Lo que está claro es que el arsenal hallado no estaba olvidado o abandonado, sino que formaba parte de una infraestructura reciente de la organización terrorista.
En el bidón descubierto casualmente por una excursionista se encontraron diez kilos de explosivo, seis temporizadores con el anagrama de ETA, diez detonadores, cinco metros de cordón detonante y cuatro comprobantes de circuito. Es decir, material suficiente para fabricar hasta diez artefactos de pequeña potencia. Los especialistas de la Guardia Civil analizan los explosivos recuperados para aclarar de qué sustancia se trata y de dónde proceden, aunque todo indica que es amonal o amosal, dos materiales empleados habitualmente por la organización terrorista.
También los resultados de estos análisis permitirán aclarar si pueden tener relación con las cinco bombas de Mallorca, atentados que se cobraron la vida de dos agentes de la Guardia Civil. Tras estos atentados ya se barajó la posibilidad de que el comando etarra empleara la provincia de Alicante como vía de entrada a Mallorca. Es más, las Fuerzas de Seguridad activaron la máxima alerta en la provincia ante la posibilidad de que, tras un robo frustrado de un vehículo en Valencia atribuido a ETA después del primer atentado en Mallorca, los etarras hubieran escapado hacia Alicante.
Por otra parte la ausencia de documentación en el zulo de Confrides está dificultando las pesquisas de la Benemérita. En cuanto al rastreo de la zona montañosa de La Serrella donde se encontró el zulo, a primera hora de la mañana de ayer miembros del Servicio Cinológico de la Guardia Civil reanudaron las tareas en busca de otros escondites de la banda terrorista. Acompañados de cuatro perros, los agentes estuvieron peinando un perímetro entre 300 y 500 metros alrededor del punto en donde estaba guardado el bidón. El escondrijo, de unos 50 centímetros de diámetro y unos 90 de profundidad y que se encontraba muy cerca de una pista forestal muy transitada, fue ocultado mediante una tabla de madera y tierra, según fuentes de la Guardia Civil. Cerca de las 14.30 horas, la Benemérita dio por concluida la búsqueda sin haber encontrado otros escondites.
Las lluvias de las últimas semanas han sido claves para dejar a la vista el zulo de la banda terrorista, que fue descubierto por una senderista poco antes de las 14.00 horas, quien al ver el anagrama de ETA en el interior del bidón enterrado dio el aviso a las autoridades.