Sargento J. A. Vélez
T. D. VALENCIA
La máxima condecoración impuesta ayer fue a parar al uniforme del sargento J. A. Vélez, destinado en la Guardia Civil de Tráfico, y que mereció la distinción por haber salvado la vida a un niño de 9 años en Gandia en 2008, lo que sirvió para que el general Cristóbal Santandreu lo pusiese como ejemplo del adjetivo benemérito que acompaña al Cuerpo. El 1 de junio de 2008, el sargento Vélez, que estaba librando, paseaba junto a su mujer por el Grao de Gandia, cuando vio «a unos niños que iban con un cristal de una ventana. Uno de ellos se cayó sobre el cristal, que se fracturó en forma de pico con tan mala fortuna que se le clavó en el cuello. Vi que sangraba muchísimo». El sargento no se lo pensó. «Me quité la camiseta y le taponé la herida. Y tranquilicé al niño, que saltaba y corría asustado, mientras avisaba al 112». Su intervención fue fundamental: los médicos del SAMU y los del Hospital Francesc de Borja de Gandia certificaron que, de no haberle cerrado la herida, «habría muerto desangrado» porque el cristal atravesó la yugular. Desde entonces, el niño lo considera «su segundo padrino» y aún sigue visitándolo con cierta frecuencia.