E. P. BARCELONA
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El perro abatido la semana pasada en La Sènia que había sido confundido con una leona, presentaba una herida abierta producida por un arma de caza menor, además de 50 perdigonazos en la parte superior del lomo, aún antes de los disparos de los agentes rurales de la Generalitat que le causaron la muerte, según informaron ayer diversas asociaciones protectoras de animales.
La Coordinadora y Asesora de Protectoras de Animales, la Fundación Altarriba y Faada, señalaron que la Conselleria de Medio Ambiente de la Generalitat de Cataluña les ofreció acceso a las imágenes e informes sobre el caso, que provocó el despliegue de un importante dispositivo en la zona limítrofe con Castelló ante la alerta de que el perro en realidad fuera una leona.
Las protectoras de animales indicaron que, desgraciadamente, la situación de perros abandonados en Cataluña es común, porque los ayuntamientos no cumplen con la Ley de Protección Animal y no ejercen control sobre los animales de su municipio en un registro censal, ni disponen de un servicio de recogida de aquellos abandonados.
Las asociaciones mantuvieron una reunión con la directora general de medio Natural, Núria Buenaventura, de la que ha trascendido que la conselleria se comprometió a elaborar un protocolo de control de animales asilvestrados, conjuntamente con las entidades protectoras, para gestionar el rescate de los animales vivos en un futuro.