PACO CERDÀ VALENCIA
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La llegada de siluros al embalse de Forata, entre los términos municipales de Macastre y Yátova, amenaza con transformar la biodiversidad del río Júcar y reducir todavía más las especies autóctonas por su capacidad depredadora. Así lo advirtió ayer el experto en fauna silvestre Chabier González, profesor de la Universidad de Zaragoza que ha seguido la expansión de esta especie devoradora en aguas del Ebro desde su llegada hace 35 años. Según este veterinario, si la Generalitat no consigue controlar la expansión de este pez exótico -el más grande de aguas interiores en Europa-, pronto se notarán los primeros efectos: ataques a aves acuáticas como los patos, la focha cornuda o el calamón, y reducción de carpa, perca, alburno y barbo.
"Si el siluro se expande por las aguas del Júcar, disminuirá la abundancia de otras especies de gran tamaño -porque el siluro no pierde el tiempo con peces pequeños- y desnaturalizará todavía más el origen de esas aguas", agregó Chabier González en declaraciones a este periódico.
Ahora mismo, los esfuerzos de la Conselleria de Medio Ambiente se están centrando en confinar el siluro en el embalse de Forata para impedir su dispersión. "Detectar a los adultos y eliminarlos puede ser relativamente sencillo. El problema -avisa el experto aragonés- será eliminar a toda la especie, porque se reproducen muy bien". Las hembras, de hecho, ponen 30.000 huevos por cada kilogramo del peso de su cuerpo, según recoge la Universidad de Michigan en su mueso zoológico virtual. La reproducción tiene lugar entre mayo y junio, aunque puede alargarse hasta septiembre.
Los embalses, al 29,8%
Por otro lado, los embalses de la cuenca del río Júcar están al 29,8% de su capacidad total, lo que supone 991 hectómetros cúbicos, dos más que la semana pasada, según un informe hecho público ayer por la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana. Además, la reserva ha aumentado en 8 puntos respecto al mismo periodo de 2008, cuando los embalses se situaban al 21,8% de su capacidad total. Hace un año se disponía de 730 hectómetros cúbicos y ahora de 991, lo que significa 261 hectómetros cúbicos más, un incremento del 35,8 %.