JULIA RUIZ VALENCIA
El rey Jaume I El Conquistador ha sido un referente simbólico para el presidente Francisco Camps desde su llegada a la Generalitat. Su figura ha estado muy presente en sus discursos y ha inspirado buena parte de su actuación al frente del Ejecutivo. De hecho, un retrato del monarca preside la "sala vella", donde los viernes se reune el Gobierno en pleno. Pero Jaume I no es la única guía para Camps. Ayer, en un acto institucional con una veintena de entidades benéficas, el presidente confesó que hay otro personaje histórico que le sirve de brújula; el padre Jofre. Camps, que vive uno de sus momentos más difíciles como consecuencia del escándalo del caso Gürtel, aseguró que la ayuda a los más necesitados es el verdadero "leitmotiv" de sus políticas. Rememoró que cuando llegó a la presidencia del Consell mandó colgar en una de las paredes de la "sala vella" una pintura de Joaquín Sorolla sobre el religioso valenciano del siglo IV que destacó por su dedicación a los más desfavorecidos. Se trata de la obra, "Padre Jofré, defendiendo a un loco". El presidente añadió que había transmitido a sus consellers que tuvieran claro que "el fin última de sus acciones son las personas". Tal fue el interés que despertó entre los asistentes, que, después de la foto de grupo, Protocolo de la Generalitat abrió expresamente las puertas del salón donde se reúne el pleno para que el presidente pudiera mostrar el lienzo.
¿Cuanto pesa un corazón?
"Está mañana he llamado a un amigo cardiólogo para preguntarle cuánto pesa el corazón", empezó diciendo Camps, quien hizo un guiño a los asistentes al reflexionar sobre si el forjado del Palau resistiría "tanto corazón" allí reunido. El presidente, que se ha quejado en privado de la crueldad de la oposición respecto al caso Gürtel, aseguró que los valencianos "pueden estar tranquilos" porque saben que hay personas e instituciones que se dedican a obras de caridad, de compromiso y de corazón".