De triste memoria es el «caso Mari Luz», la niña que murió presuntamente a manos de un condenado que estaba en la calle por una cadena de fallos concatenados en varios juzgados, porque un juez no sabía lo que estaba haciendo su vecino, incluso en el mismo edificio. Porque en las bases de datos de los juzgados no aparecen las causas pendientes, las órdenes de prisión, las de alejamiento, las condenas...
Porque, ¿es posible que la línea más larga entre dos puntos sea la que va de un juzgado a otro? En la actualidad, puede tardar entre dos y tres días el recorrido de 20 metros de un expediente judicial en la Ciudad de la Justicia de Valencia.
Porque en el siglo XXI, ni siquiera los fiscales pueden interconectarse con los jueces. Eterna reivindicación del ex fiscal jefe Enrique Beltrán que se limitaba a «contar palitos» por delitos, que nunca coincidían con las estadísticas de los juzgados ni de la policía. Por ello se ha firmado un convenio entre entre el Ministerio de Justicia, el Consejo General del Poder Judicial y la Fiscalía General del Estado para el establecimiento del Esquema Judicial de Interoperabilidad y Seguridad (EJIS), una valiosa herramienta tecnológica que permitirá que todos los sistemas de gestión procesal existentes en los juzgados puedan trabajar en red. r. laguna valencia