J. G. G. VALENCIA
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"No podemos tener a [Ricardo] Costa de secretario general y a un secretario general [César Augusto Asencio] que no ejerce de secretario general". El trabalenguas es de un dirigente del PP próximo a uno de los barones provinciales que ayer mismo definía así, sin ocultar su desazón, el kafkiano panorama que vive la organización. Una situación que, recalcó, ha motivado el movimiento de los presidentes de Valencia (Alfonso Rus), Alicante (Joaquín Ripoll) y Castelló (Carlos Fabra) para pedir al máximo responsable del PPCV y de la Generalitat, Francisco Camps, que lidere los cambios en el partido, en el Consell y en las Corts que actúen de "revulsivo". Algo de lo que la organización está muy necesitada. ¿Y qué cambios? Hasta ahora los barones provinciales, directa o indirectamente, no habían puesto nombre y apellidos.
Varios responsables populares, en la órbita de al menos dos de los barones, coincidieron que es preciso apartar a los consellers "contaminados" por el proceso, lo que no quiere decir de ninguna manera que se cuestione su labor. Tampoco de Costa se pone en duda su honradez, dicen, y ha sido apartado del cargo aunque, curiosamente, fue el único de los imputados que recabó la unanimidad de los jueces en el archivo. Pero un Gobierno no puede estar pendiente de sobresaltos en forma de nuevos documentos que salpiquen a sus miembros o del proceso judicial que va a reabrir el PSPV. En ese sentido, constatan que resulta sorprendente que sólo se hayan hecho sacrificios en el partido y no en el Consell. Los señalados en este punto son el vicepresidente y titular de Industria, Vicente Rambla, que aparece en las conversaciones por la relación que tuvo con los responsables de la trama, y el conseller de Medio Ambiente, Vicente Cotino, por la constructora de la familia que figura también citada.
La reunión, ¿en el aire?
Pero además, se aboga por que Camps afronte la remodelación profunda que finalmente no quiso hacer en verano y diseñe un Ejecutivo más reducido del que salgan los consellers de perfil bajo como, entre otros, Trinidad Miró (Cultura), Mario Flores (Infraestructuras), Belén Juste (Turismo) y Angélica Such (Bienestar Social). Las mismas fuentes, no obstante, se apresuraron a augurar: "Los presidentes le pedirán estos cambios pero Camps no moverá ficha y no hará nada". Quizá en enero.
En cuanto al partido, se pide que las riendas de la organización la lleven los barones, con tres coordinadores provinciales de la confianza de cada uno. Con todo, tras el comunicado del fin de semana puesto en boca de los barones de respaldo al jefe del Consell, ayer se cuestionaba incluso que la reunión con Camps -prevista para mañana- llegue a celebrarse. "Si se hace, se sabrá el mismo miércoles o jueves; si no, se cometerá un error muy grave", lamentan.
"Rus no conocía el comunicado"
Anoche, la ejecutiva del PP de Alicante acordó rechazar los nombramientos que hizo Camps -que no fueron aprobados por la organización- de César Augusto Asencio para asumir las funciones de Ricardo Costa en el partido y de Rafael Maluenda como portavoz en las Corts. La dirección alicantina, que lidera Ripoll, aprobó elaborar una propuesta de consenso para estos puestos con Rus y Fabra, que trasladará a Camps.
Ayer, el malestar en la organización era palpable. No en balde, el comunicado de los barones del fin de semana levantó ampollas. "Rus no conocía el comunicado", aseguraban anoche diversas fuentes mientras a Ripoll se le trasladó el contenido muy por encima. Ayer por la mañana, Ripoll declaró que tanto él como Rus y Fabra quieren que en la siguiente reunión que mantengan esté presente Camps para que pueda "tomar decisiones" de las "ideas" presentadas para que el partido "pueda salir de esta situación de impasse".