JULIA RUIZ VALENCIA
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Los presidentes provinciales del PP de Valencia, Alicante y Castelló, Alfonso Rus, Joaquín Ripoll y Carlos Fabra, respectivamente, tienen previsto proponer al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, el nombramiento de tres coordinadores que de forma colegiada lleven las riendas del partido. Esta suerte de secretaría conjunta, en la que cada barón designaría a su persona de confianza, permitiría, según defienden fuentes cercanas a los dirigentes provinciales, acabar con el vacío de poder que ha ocasionado el relevo de Ricardo Costa como secretario general y controlar desde sus respectivas direcciones el día a día de un partido en plena crisis tras el escándalo del caso Gürtel. En principio, esta fórmula evitaría tener que consensuar un nombre único para sustituir a Costa como número dos. Según algunas fuentes, Alfonso Rus, habría comunicado a sus homólogos en la reunión que los tres celebraron en ausencia del presidente Camps su rechazo a que todo el peso del partido recaiga en una sola persona, ya que perderían el control.
En todo caso, los líderes provinciales son conscientes de que difícilmente el jefe del Consell aceptará una solución como la relatada, ya que su debilidad quedaría aún más en evidencia. De ahí que como plan alternativo ya se están estudiando nombres que susciten el consenso de todos. En este contexto, la figura del alcalde de Castelló, Alberto Fabra, ha ganado enteros. Su perfil no suscita el rechazo de ninguno de los tres barones, si bien Carlos Fabra lo descargó ayer al no considerar posible que pueda compaginar un trabajo administrativo en el partido con la alcaldía.
Al margen de esta cuestión, Alberto Fabra reúne una serie de condiciones que lo hacen idóneo para tomar las riendas del partido en un momento tan complicado como el actual. Es un hombre de partido, con respaldo en las urnas y cuya gestión no ha estado salpicada por ningún escándalo. El alcalde Castelló ha ganado protagonismo político en las últimas semanas y ha participado en reuniones con el presidente. Además, es diputado, una condición que le permitiría ser una solución provisional, pero también definitiva en el supuesto de que Camps no acabara el mandato. Respecto a los reparos del presidente de Castelló, fuentes del entorno del alcalde admitieron ayer que la superposición de cargos es un problema, pero consideran que podría arreglarse. Las mismas fuentes no descartan que Alberto Fabra sea el relevo definitivo de Costa. El alcalde de Castelló, al igual que los de Valencia y Alicante, también tienen previsto acudir a la cita de los barones con el presidente, un encuentro que, en principio estaba acordado para hoy, pero que a última hora de la tarde de ayer seguía sin confirmarse.
Y es que el jefe del Consell no parece tener prisa en resolver la situación de provisionalidad en el partido tras el cese de Costa y la asunción temporal de las funciones de secretario general por Cesar Augusto Asencio. Aunque en Presidencia se asume el hecho de que Asencio es una persona de transición, el presidente quiere seguir la hoja de ruta marcada cuando tuvo que sacrificar a su mano derecha.
"En manos de Génova"
Fuentes de su entorno entienden que después de que Costa haya enviado la documentación sobre las cuentas del partido al comité de Derechos y Garantías del PP en Madrid, es éste órgano el que debe pronunciarse. "Estamos en manos de Génova", indicaba ayer una fuente cercana a Camps que, añadía, que lo lógico es que el jefe del Consell tome una decisión definitiva una vez Génova resuelva sobre la gestión del ex número dos del PP. Aunque el escenario de una vuelta de Costa está descartada, en Presidencia sí confían en una resolución exculpatoria de Costa que, insisten, no está imputado en ninguna causa. Sobre todo, quieren que Madrid deje claro que no hay sombra de duda de financiación irregular en el PP valenciano. Sin embargo, fuentes de la dirección nacional dan por zanjado el caso Costa y ven muy difícil una resolución para lavar su imagen o del PP valenciano. Es más, según algunas fuentes, Génova se plantea incluso la posibilidad de no citar a Costa. "En el comité de Derechos y Garantías o se expulsa al afectado o los temas se mueren por inanición", relataba ayer de forma gráfica un alto dirigente del PP.
Al margen de esta cuestión, en el entorno de Camps también se ve claro que tarde o temprano se tendrá que celebrar una nueva reunión del comité ejecutivo regional para validar los cambios en el partido. Esta podría celebrarse en noviembre o diciembre. Se asume que habrá que buscar una fórmula para sortear el corsé que imponen los estatutos del partido para elegir al nuevo secretario general. Según las normas internas del partido, éste es propuesto por el presidente de entre los veinte vocales elegidos en el último congreso. Todos ellos están descartados por su perfil bajo.