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La portavoz del Consell y titular de Justicia y Administraciones Públicas, Paula Sánchez de León, defendió anoche, en medio de la tormenta por la crisis política derivada del caso Gürtel, la «intensa» labor del Ejecutivo, una gestión que, se lamentó, tiene que competir con los «chascarrillos», en referencia a las informaciones sobre los problemas del PP. «Cuando oigo hablar de parálisis en la Comunitat, hay que decir que la única parálisis es la que nos está provocando el Gobierno con el recorte de inversiones, con la financiación, porque nosotros, con los recursos que tenemos, no hemos parado. Es un esfuerzo tremendo», aseveró. Entre tanto, se quejó de que la atención pública esté centrada en lo que calificó de «chascarrillos».
Al respecto, previno sobre el riesgo de que este «juego perverso» pueda pasar factura a la hora de afrontar el principal problema de los valencianos, que es la crisis económica. Sánchez de León hizo estas manifestaciones en el programa «Raonem» de Levante TV, la tertulia moderada por Frederic Ibáñez y que ayer contó con la participación de los periodistas Rafael Navarro, director de «El Mundo» en la Comunitat Valenciana y de Juanjo García Gómez, redactor de Levante-EMV.
Sobre los momentos que vive el PPCV, la portavoz admitió que «la situación es la que es; no voy a decir que es normal, es compleja», pero se está encauzando. Inquirida sobre las exigencias al presidente Camps por parte de los barones provinciales (Alfonso Rus, Joaquín Ripoll y Carlos Fabra) para que haga cambios en el partido, en las Corts y en el Consell, la portavoz del Ejecutivo, tras apuntar que no le constan, enmarcó una eventual reunión del presidente regional con los responsables provinciales dentro de la «más absoluta normalidad» en los partidos, que viven momentos de «mayor calma o mayor turbulencia». «Lo normal lo estamos convirtiendo es excepcional». Se negó a valorar las informaciones sobre las peticiones de los barones, que calificó de «rumores». «Lo único que veo es que los tres presidentes han manifestado su apoyo incondicional y su confianza en Camps para las próximas elecciones», dijo en referencia al comunicado del fin de semana.
Respecto al ex número dos del PPCV Ricardo Costa, tras enfatizar que ya no es secretario general, expresó su «reconocimiento personal y político» a la labor de éste, y destacó que la suspensión fue una «decisión personal» de Costa que el comité ejecutivo le aceptó en tanto se aclara la acusación sobre supuesta financiación irregular.
Discriminación del Gobierno
Sobre los Presupuestos del Estado, denunció la marginación del Gobierno socialista a la Comunitat, en particular, en materia de Justicia. Así, censuró que mientras Cataluña ha gozado de una partida de 6 millones desde 2003 para financiar sus infraestructuras judiciales, la Generalitat no ha recibido un euro. Asimismo, avanzó que ha trasladado al ministro de Justicia, Francisco Caamaño, su reclamación de que los fondos para los servicios judiciales se repartan con criterios objetivos, ya que «no pueden estar sometidos a acuerdos bilaterales».
Y ello porque cualquier ciudadano, independientemente de la comunidad en la que viva, «tiene derecho a la tutela judicial efectiva en las mismas condiciones». Según dijo, «hemos perdido seis años porque el Gobierno central no ha hecho nada para modernizar la Justicia». Como ejemplo, resaltó que la Comunitat es la tercera autonomía por la cola en jueces por habitante; sin embargo en la tercera en funcionarios (que es la competencia del Consell) por juez.
«A De la Rúa le tengo más que respeto»
La consellera de Justicia se mostró prudente a la hora de valorar la elección para la presidencia del TSJCV, puesto para el que se ha vuelto a presentar a la reelección el actual titular, Juan Luis de la Rúa. Tras dejar claro que en este proceso el Ejecutivo valenciano «no tiene ningún papel», subrayó el «respaldo y respeto total del Consell» a De la Rúa, un juez al que, dijo, se ha «intentado manchar y difamar de forma injusta» pese a tener «una trayectoria impecable de 40 años de profesión». «Pero no más que a otro», matizó acto seguido el respaldo. «Ahora, mi opinión personal, más que respeto».