La crisis se ceba en los ingresos directos e indirectos, que caen un 17% y un 16%, respectivamente, compensados por la emisión de deuda. Si resulta preocupante la caída de la recaudación por IRPF (un 18,6% menos), lo es más por el IVA, con una bajada del 33,3% (de 2.137 a 1.426 millones). Un efecto del parón económica y del hundimiento del ladrillo, al que se suma el descenso en el impuesto de trasmisiones patrimoniales (-6,3%).
Las transferencias del Estado son casi lo único que sube: El 7%, las corrientes; y el 8,5%, las de inversión. Sin embargo, Camps denunció que, fruto del nuevo modelo de financiación, el Gobierno le transferirá un 10% menos de fondos (entre ellos, 1.580 millones en entregas a cuenta). Y ello porque, criticó, el modelo no mantuvo la cláusula de garantía de no ver reducidos los fondos. «Zapatero es el mayor peligro para el Estado de Bienestar», dijo.