J. S. VALENCIA
La presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), Carmen Martínez Ten, anunció ayer que este organismo estatal, encargado de velar por el cumplimiento de las medidas de seguridad de las instalaciones nucleares españolas, iniciará durante el próximo semestre el proceso de renovación de licencias para la continuación de la actividad durante diez años más de los dos grupos de la central de Almaraz (Cáceres), los dos de Ascó (Tarragona) y la de la central de Cofrentes, en Valencia.
El proceso, en el que la central nuclear de Cofrentes lleva trabajando desde hace meses, supone la entrega al organismo regulador de decenas de informes acompañados de miles de folios en los que se incide especialmente en los aspectos de mantenimientos y renovación de equipos.
No obstante, cabe destacar que la renovación por diez años más de la central es algo que hasta hace unos pocos meses se daba por descontado debido a que la industria nuclear trabaja siempre con un horizonte mínimo de funcionamiento de 40 años, a partir del cual habría que ir, en su caso, a otro tipo de prórrogas como resultado de los programas de alargamiento de la vida útil de las centrales en los que Cofrentes trabaja desde 1988.
Antes de la última recarga, la Central Nuclear de Cofrentes corrigió el único obstáculo físico que hubiera impedido su funcionamiento más allá de 2011, cuando finaliza la vigente licencia concedida por diez años: el rediseño de las piscinas de almacenamiento gastado que ha permitido aumentar la capacidad de la central para almacenar sus propios residuos hasta el ciclo operacional que finaliza en 2021.
Durante la clausura en Sevilla de la XXXV Reunión Anual de la Sociedad Nuclear Española (SNE), Carmen Martínez no quiso pronunciarse sobre el futuro de la energía nuclear, aunque dijo que que el sector de la energía nuclear en España es "competente, riguroso y técnicamente preparado", si bien advirtió de que se trata de un campo en el que "nunca debe caerse en la autocomplacencia".