JULIA RUIZ
Los cambios en la cúpula directiva del PP y en las Corts acordados en el comité ejecutivo regional del pasado martes ha actuado de revulsivo en un partido que llevaba meses con la moral por los suelos. Después de casi nueve meses a la defensiva y sin poder colocar ningún mensaje más allá del caso Gürtel, los populares, con el presidente Francisco Camps, a la cabeza se han conjurado para retomar la iniciativa política y volver a los viejos tiempos en los que el único argumentario válido era la venta de la gestión propia y el ataque a las políticas de José Luis Rodríguez Zapatero.
Dos días después de consumarse los cambios, los populares se han puesto manos a la obra. El nuevo secretario general, Antonio Clemente, convocó ayer el consejo de la dirección del partido para fijar la estrategia y coger el timón de un barco que se encontraba a la deriva tras la caída en desgracia del ex número dos, Ricardo Costa. Aunque la dirección del PP tiene claro que el caso Gürtel no esta cerrado —está pendiente el recurso por la causa de los trajes y dentro de diez días se levantará el secreto del resto del sumario— confían en al menos estar preparados para responder con contundencia y reconducir una parálisis que ha desmoralizado a cargos y militantes.
En su primera rueda de prensa, Antonio Clemente se ciñó al guión y manifestó que el PP se va a preocupar de los «problemas reales» de los ciudadanos y no de «cosas marcianas» como la ley de aborto y la Alianza de las Civilizaciones. Clemente, que compareció flanqueado por los recién nombrados vicesecretario general, José Ciscar, y coordinador general, Alberto Fabra, indicó que el partido reactivará las comisiones sectoriales e intensificará su actividad. Con la vista puesta ya en las elecciones, el nuevo secretario general habló de la creación de una nueva figura; una persona que en todos los pueblos hará de enlace con el partido y cuya misión será trasladar las preocupaciones de los ciudadanos». El número dos del PP aseguró que los populares están «muy ilusionados» con el último sondeo del CIS cuyos datos extrapolados a la Comunitat agrandan su ventaja con el PSPV a 22 puntos.
En su estreno, se mostró conciliador y manifestó que su intención es recomponer las relaciones con el presidente provincial de Alicante, Joaquín Ripoll. Por lo pronto, no tiene previsto actuar contra el líder alicantino quien el día anterior había desafiado la ley del silencio decretada por el presidente Camps. Al ser preguntado por las críticas de Ripoll, Clemente apeló a la unidad del partido y a la responsabilidad de los dirigentes alicantinos que votaron en contra en el comité regional del martes. «Confío en que también están deseosos de solucionar los problemas de los ciudadanos y aparcar las diferencias para trabajar por un PP fuerte, unido y que mira hacia delante y no mira hacia atrás», dijo. Clemente hizo autocrítica al reconocer que «en algunas cosas hemos fallado, tal vez en la «transmisión de algunas ideas», por lo que ahora toca «remar todos juntos», subrayó.
El secretario regional tiene intención de hablar con Ripoll para tratar de reconducir el conflicto interno. Fuentes de su entorno apuntaban ayer que éste «se armará de razones» antes de optar por una solución drástica. En esta nueva etapa, la cúpula del PP también se muestra dispuesta a contar con los barones provinciales. Ninguno de ellos, sin embargo, estuvo presente en la reunión del partido, en la que también se estrenaron el nuevo portavoz en las Corts, Rafael Blasco y el vicepresidente segundo del Consell, Juan Cotino, en sus calidad de enlace con el partido.
El secretario general se refirió también a su antecesor en el cargo, Ricardo Costa. De hecho, Clemente comenzó su intervención asegurando que tenía «un desafío importante», porque Costa «dejó el listón muy alto». « Tengo la virtud y el defecto de decir lo que pienso». Fue su otra carta de presentación.
El partido pone coche
y chófer a Costa
Génova aprieta pero Francisco Camps no ahoga. El ex secretario general del PPCV y ex portavoz en las Corts, Ricardo Costa, tuvo que dejar el coche oficial que las Corts pone a disposición de los síndics». Sin embargo, el ex número dos de los populares, ahora diputado raso en su grupo, no ha tenido que ponerse al volante. El PPCV ha puesto a su disposición un coche, marca Opel, conducido por el mismo chófer de su confianza que tenía cuando se lo pagaba el grupo parlamentario de las subvenciones del Parlamento. La nómina del conductor sigue corriendo por cuenta del grupo. Fuentes del entorno de Costa precisaron ayer que la situación ha venido condicionada por la decisión de la Conselleria de Gobernación de mantenerle el escolta durante un tiempo. Como el escolta no puede conducir, la asignación de protección comporta, según las mismas fuentes, chófer y coche. Desde Gobernación, no obstante, se matizó que seguridad y disfrute de coche y chófer no van ligados. Otra cosa es que la persona protegida, en caso de viajar en cuatro ruedas, tuviera que conducir su propio coche si su estatus no le otorga derecho a vehículo oficial.
Con todo, fuentes del PP sostuvieron que la solución es la misma que se decidió en su día con el ex líder del PSPV y ex síndic en las Corts Joan Ignasi Pla cuando dimitió, y al que se le mantuvo la seguridad.
j. g. g. valencia
el sitio del portavoz
El problema de cómo sentar a un conseller en la zona que ocupan los diputados en el hemiciclo aunque sea un portavoz ya tiene solución. El conseller de Inmigración y nuevo síndic del PP, Rafael Blasco, se llevará su escaño azul al sitio que antes ocupaba el defenestrado Ricardo Costa. Es el escaño que está justo detrás del presidente de la Generalitat, Francisco Camps. Los sillones están anclados a unas guías, por lo que los operarios de las Corts tendrán que extraer la butaca para anclarla en el lugar del portavoz. De este modo, la bancada azul del Consell que ocupa toda la primera fila del hemiciclo ganará terreno en la zona de escaños color granate de los parlamentarios. De paso, los miembros del Gobierno que tuvieron que apretujarse en la bancada azul tras la ampliación del Ejecutivo estarán más anchos. La nueva configuración del hemiciclo se visualizará la próxima semana en el pleno de las Corts. El jueves está prevista la sesión de control al presidente donde se estrenará Blasco formulando, como portavoz, la pregunta a Camps. Hipotéticamente como conseller también podría intervenir en la repregunta. j. g. g. valencia
El conseller ve legal su doble cargo
El conseller de Inmigración, Rafael Blasco, defendió ayer la legalidad de la duplicidad de sus funciones y arremetió contra la oposición, que situó "muy cerca de la marginalidad política". Al ser preguntado por las críticas de los grupos de la oposición, Blasco mantuvo que esta fórmula ha sido utilizada en el pasado en varias comunidades autónomas. "Me gustaría que la oposición se mantuviera en esa posición durante los próximos siete u ocho años, hasta que descubrieran que no es más que otra maniobra para intentar eludir los reales intereses de los ciudadanos de la Comunitat, señaló el responsable de Inmigración.
El conseller atribuyó las críticas a una "confusión mental" que "no se puede achacar a la ignorancia, porque eso está en cualquier manual de derecho político en cualquier parte del mundo, sino precisamente en continuar desviando la atención respecto de sus propias limitaciones para ejercer el papel de oposición que debiera", manifestó. "La oposición vuelve una vez más a enquistarse en cuestiones perfectamente superficiales, que los sitúan donde están, muy cerca ya de la marginalidad política".
Ocho coordinadores para Camps
Junto a las disfunciones que pueda ocasionar la doble responsabilidad del conseller, hay otras piezas que tendrán que encajar tras los cambios introducidos por el presidente Camps. De hecho, está por ver cómo se reparten las tareas los nada menos que ocho coordinadores que suman el PP y el Consell. Especialmente, está por ver el reparto de papeles entre el titular de Inmigración y los vicepresidentes primero y tercero, Vicente Rambla y Juan Cotino, respectivamente. La reestructuración del presidente Camps ha supuesto trocear en tres las labores de coordinación que durante una etapa concentró Rambla. Ahora esta tarea es de tres. Blasco se ocupará de las relaciones del Ejecutivo con las Corts; Cotino hará de enlace con el partido; mientras que Rambla sigue, al menos en teoría, con la responsabilidad de coordinar el gobierno. De él siguen dependiendo el secretario de Gobierno.
En el partido, además hay cinco coordinadores más. El coordinador general, Alberto Fabra, y los otros cuatro coordinadores; a saber: Rita Barberá, María José Catalá, Mercedes Alonso e Isabel Boing. Ocho coordinadores en total al servicio del proyecto popular.