FRANCESC ARABÍ VALENCIA
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Hay errores políticos que son tan intrascendentes que casi podrían considerarse erratas. Y hay otros que hacen temblar los cimientos de una organización y amenazan con provocar un descarrilamiento de la estrategia general del partido y hasta con dejar tocado al que lo comete. Es el caso de Jorge Alarte, quien, según la dirección del PSOE, cometió un grave error de irresponsabilidad y precipitación cuando, en un encuentro con periodistas en Madrid, anunció que el PSPV interpondrá una querella contra el presidente Camps y otros dirigentes del PP y contra cuatro empresas constructoras (Sedesa, Lubasa, Facsa y Enrique Ortiz e Hijos) por los presuntos delitos de malversación de fondos, cohecho, delito fiscal y alteración contable.
En fechas posteriores al día de autos, el pasado 2o de octubre, Alarte mostró reincidencia al corroborar la iniciativa mientras que, paralelamente, se celebraban reuniones -hasta tres- con letrados de Ferraz, que nunca han visto la viabilidad jurídica de la querella.
La dirección del PSOE coincide, a partir del peritaje jurídico de las posibilidades de éxito de la querella, en considerar inapropiada la iniciativa y por ello ha hecho saber al dirigente valenciano que el criterio de Ferraz es que debería aparcarla. La secretaria de organización federal, Leire Pajín, prefiere esperar nuevos datos que puedan aparecer cuando el juez Antonio Pedreira levante el secreto de la parte del sumario que queda por abrir en el TSJ madrileño y que quizás ayuden a apuntalar una posible acción jurídica. La dirección federal es partidaria de aguardar la decisión del Tribunal Supremo sobre el archivo decretado por el TSJ valenciano en la causa contra Camps, Costa, Campos y Rafael Betoret por presunto cohecho al aceptar regalos por 35.000 euros de la trama Gürtel en formato trajes.
Actuar por razón de principios
Jorge Alarte coincide en parte con esa percepción, pero considera que políticamente el PSPV tiene la obligación de actuar, por principios, una vez conocidos los hechos denunciados por la Brigada de Blanqueo. Y, sobre todo, el dirigente valenciano se siente atrapado por el compromiso público expresado de forma desafortunada, apunta incluso algún miembro de su ejecutiva. Por ello, Alarte está resuelto a presentar la querella la semana que viene. La duda radica en si incluirá como estaba previsto a las empresas con nombre y apellidos o suavizará la fórmula.
Los servicios jurídicos del PSOE han estudiado minuciosamente el asunto y ven complicado que la causa llegue a buen puerto. Para empezar, observan con preocupación que la decisión sobre admitir a trámite la denuncia del PSPV corresponde al mismo TSJ valenciano que optó por rechazar el informe de la UDEF de la policía judicial sobre la presunta financiación ilegal del PP sobre el que se asienta la querella. Política y mediáticamente ese documento tiene mucho recorrido, pero faltan argumentos jurídicos sostenibles que garanticen que la querella tenga largo recorrido para el PSPV, según fuentes socialistas.
El capítulo de la inclusión de las constructoras junto con los dirigentes del PP como acusados es considerado por el PSOE un error. Además de entender que es desviar el tiro político y quitar protagonismo al PP, jurídicamente se ve muy complicado demostrar la financiación y trascender, en el mejor de los casos para los socialistas, la simple irregularidad al no haberse registrado las presuntas donaciones de las constructoras al PP.
Al margen de criterios jurídicos, en el PSOE ven necesario "reconducir" el asunto y que Alarte aparque la querella para no dañar la estrategia general del partido en un asunto, la trama Gürtel, sobre el que el Gobierno de Zapatero ha fiado buena parte de su suerte electoral. Ferraz entiende que no hay que entorpecer el poder corrosivo que tiene este caso de presunta corrupción sobre claves de bóveda del PP en comunidades tan importantes como la valenciana y Madrid. Se piensa que tomar protagonismo con la querella sería un error, más aún si hay fracaso judicial. Por ello prefieren ponerla en cuarentena y, en todo caso, como avanzó ayer este diario, jamás se incluirían a las empresas.
El líder del PSPV dice que no está terminada
El secretario general de los socialistas valencianos, Jorge Alarte, fue preguntado ayer en Castelló por cuándo se presentará definitivamente la querella sobre el caso Gürtel. "Es la pregunta del millón", respondió, para añadir: "los que mejor lo saben son los abogados que están en ello y tan pronto esté terminada se presentará". Quiso añadir que el "PSOE en su conjunto, no tiene ninguna duda en que las cosas se investiguen y se aclaren hasta el final". "Los socialistas nos sentimos tranquilos, confiados y decididos a pedir responsabilidades" y añadió que "los jueces tendrán que determinar, los fiscales que investigar y después tomarse decisiones".