EUROPA PRESS MADRID
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El juzgado número tres de Amposta (Tarragona) ha abierto diligencias por un presunto delito de maltrato de animales domésticos por la muerte a tiros del perro que fue confundido con una leona en La Sènia, y para cuya captura se organizó un amplio dispositivo de búsqueda, que alcanzó también la provincia de Castelló.
El auto de incoación de diligencias fue difundido ayer por la asociación naturalista El Refugio, que se personó en la causa, y en él se pide al Cuerpo de los Agentes Rurales "información sobre los hechos" y una "necropsia del perro" muerto hace cerca de un mes, abatido por disparo de los Agentes Rurales.
El presidente de El Refugio, Nacho Paunero, indicó que desde su asociación se mostraban"pacientes" por el devenir del proceso, que podría prolongarse durante semanas, al tiempo que dijo "aplaudir" la decisión del Juzgado, porque entienden que "disparar a un perro puede ser constitutivo de un delito de maltrato de animales". Dicho delito está tipificado en el Código Penal con penas de tres meses a un año de cárcel, o en su defecto una falta de maltrato.
Los proteccionistas criticaron que los agentes intentaran hacer creer que el perro muerto era en realidad un "animal salvaje y peligroso" y añadieron que el dispositivo para capturar con vida al perro fue en realidad una "gran cacería" que movilizó a unas cincuenta personas entre Agentes Rurales, Mossos d'Esquadra, Policía Nacional, Policía Local y Guardia Civil, dos helicópteros, jaulas trampa y dardos anestésicos, en un despliegue valorado en 100.000 euros.
Diversas asociaciones protectoras de animales ya informaron hace tres semanas que el perro presentaba una herida abierta producida por un arma de caza menor, además de 50 perdigonazos en la parte superior del lomo, aún antes de los disparos de los agentes, según los informes sobre el caso a los que tuvieron acceso mediante la Conselleria de Medio Ambiente.
La directora general de medio Natural, Núria Buenaventura, se comprometió entonces a elaborar un protocolo de control de animales asilvestrados, conjuntamente con las entidades protectoras, para gestionar el rescate de los animales vivos en un futuro.
Los Agentes Rurales justificaron la muerte del perro en la alarma social que había provocado su presencia, en los múltiples intentos fallidos de capturarlo con vida, y en el hecho de que oscurecía y eso hacía difícil recuperar al perro una vez narcotizado.