LAURA BALLESTER VALENCIA
El aplauso con el que alcaldes y promotores recibieron ayer al presidente de la Generalitat, Francisco Camps, al entrar en el Museo de las Ciencias Príncipe Felipe para presentar la Estrategia Territorial de la Comunitat Valenciana, se le atragantará a más de uno cuando conozca los detalles del documento que inicia su información pública.
El documento admite la masificación de la costa y plantea "mantener la protección de un tercio del suelo litoral y ralentizar el crecimiento de los municipios" costeros. Por ello, en la planificación del litoral, se plantean unos criterios urbanísticos que pasan por ampliar 200 metros más la zona de dominio público donde, en teoría, ya no se puede construir. "En suelos urbanizables sin programa aprobado, se recomienda una ampliación de las servidumbres de la Ley de Costas de forma que se establezca una franja de 200 metros desde la línea de dominio público marítimo terrestre que incluiría la zona de protección de la Ley de Costas". De esta manera, "se garantizaría el uso público de la franja costera y la continuidad transversal de los sistemas de espacios abiertos" a través de esta nueva franja de 200 metros que la Generalitat bautiza como "zona de precaución costera". Será una especie de cordón sanitario contra el acoso del cemento y el ladrillo que podrá ampliarse "hasta los 500 metros" desde la línea de dominio público marítimo-terrestre.
La Estrategia incluso plantea devolver a su clasificación original, "no urbanizable", a los terrenos "urbanizables que lleven más de 10 años sin sacar a información pública un programa de actuación integrada (PAI)" dentro de la franja de influencia de los 500 metros.
Además, el suelo no urbanizable de la franja litoral de 500 metros desde la línea de dominio público marítimo terrestre "tendrá la consideración de estratégico" por lo que, en general, la Estrategia Territorial recomienda "su no reclasificación". Admite ocho excepciones. Obviamente, en los suelos protegidos por ley no se podrá construir. Pero en los no urbanizables sin protección se permitirán contadas edificaciones que, antes de aprobarse, deberán justificar su interés y la proximidad al mar: "actuaciones de carácter estratégico con iniciativa pública; actuaciones de iniciativa privada que contribuyan a reforzar los objetivos de la Estrategia Territorial; equipamientos supramunicipales de interés público que, por sus características específicas, requieran la proximidad al litoral; equipamientos (públicos o privados) cualificadores del territorio: culturales, turísticos, deportivos, científicos, sanitarios, educativos, comerciales... que, por sus características específicas, requieran su proximidad al frente litoral; actuaciones muy concretas y limitadas de densificación y cierres urbanos; crecimientos urbanos de ampliación del tejido urbano hacia el interior, que no interrumpan los pasillos del frente litoral libre de edificación y hoteles de al menos 4 estrellas". En conclusión, los ayuntamientos tendrán que justificar la construcción en primera línea del litoral y, a priori, los proyectos deberán ser "delicatessen" y proyectos singulares.
Además, en el primer kilómetro costero los desarrollos urbanísticos "tenderán de forma preferente a a ser compactos y de densidades medias o medias altas que también deberán seguir ocho recomendaciones. Entre otras, se deberán evitar la construcción en pantalla y se optará por "desarrollos perpendiculares", las unifamiliares aisladas o pareadas serán, como mucho, el 15% de un sector, y se recomienda un mínimo, también en cada PAI, del 25% de uso terciario (hoteles o restaurantes)". "¿Quién puede estar en contra de ordenar el territorio?" se preguntó Camps ante un auditorio abarrotado. "Se acabaron las propuestas yuxtapuestas que no encajan y conforman un puzzle incomprensible".