R. FERRANDO VALENCIA
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La inspección de Trabajo ha abierto una investigación por el cierre de las clínicas Dental Line en la Comunitat Valenciana tras la denuncia de los empleados, que llevan sin cobrar desde agosto. Un inspector visitó ayer los centros de Valencia y comprobó la situación en la que están los trabajadores, según explicaron los propios afectados. El colapso de la empresa, como ha adelantado Levante-EMV, va a dejar sin tratamiento a un millar de clientes que ya han pagado entre 500 y 12.000 euros.
Las clínicas no cogen a nuevos pacientes desde el lunes de la semana pasada, un establecimiento tiene la luz cortada por impago y el resto sigue operativo pero con servicios mínimos. Algunos centros están intentando terminar los trabajos pagados, pero otros no pueden porque no les suministran material.
Los empleados quieren que la inspección de Trabajo decrete el cierre para poder ir al paro y cobrar su indemnización. El inspector, de momento, ha requerido a la empresa para que aporte una serie de documentos el 25 de noviembre.
Las asociaciones de consumidores han recomendado a los clientes que tienen tratamientos a medias que se agrupen para presentar una reclamación conjunta. Un centenar de perjudicados ya ha rellenado la hoja de reclamaciones. La mayoría de los afectados han financiado el tratamiento.