HORTENSIA GARCÍA VALENCIA
La popular plaza Redonda de Valencia tendrá una cubierta en voladizo y "tupida" que evitará que el sol dañe el género de los puestos de mercedería, hilaturas, bordados y otros productos de artesanía tradicional que predominan en este espacio. Los materiales con los que se construirá la nueva cubierta sin pilares -que estará a menor altura que la actual- están por concretar. La alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, apuesta por la "transparencia" y el cristal, si bien los comerciantes han manifestado su preferencia por otros materiales como la cerámica. Esta fue la técnica que Enric Miralles y Benedetta Tagliabue utilizaron con acierto en la restauración del mercado barcelonés de Santa Caterina.
La desvencijada cubierta de madera del anillo interior no estuvo en el origen de la plaza, construida en 1837 por Salvador Escrig Melchor. Fue un elemento provisional que acabó consolidándose y al que ahora no se puede renunciar si se quiere mantener el uso actual vinculado a las actividades de comercio tradicional. En la filofía de esta restauración estaba darle aires renovados a la plaza y convertirla en foco de atracción turística facilitando la llegada de tiendas de moda, jóvenes diseñadores y pequeñas galerías de arte.
Rita Barberá asistió ayer al "acto simbólico" de retirada de los 6.000 metros cuadrados de andamios que se han utilizado en la primera fase de la obra, que arrancó en diciembre de 2007 y que se ha centrado en la renovación de fachadas y cubiertas. La retirada de las estructuras metálicas ha dejado a la vista los colores originales de la plaza. El arquitecto que dirige la rehabilitación, Tito Llopis (Vetges Tu), aseguró que es la primera vez que se ve este espacio con su color original. La primera fase de la rehabilitación, en la que el Ayuntamiento de Valencia ha invertido 2,6 millones de euros, ha servido para dilucidar que debajo de muchas capas de yeso y pintura el color original de las fachadas de la plaza Redonda era amarillo-ocre. Un estudio de la Universitat de Valencia así lo avala.
La estructura de la plaza estaba dañada y muy degradada y ha sido necesario un lavado de cara integral. Se han reparado las cubiertas -que se han hecho pisables-, retranqueado los áticos, reforzado los forjados -se han instalado mil nuevas viguetas- y cambiado y unificado carpinterías y elementos de forja de los balcones. De la primera fase, que acabará antes de Navidad, queda la rehabilitación "a la carta" de los puestos de las plantas bajas.
Para el año próximo, se deja el cambio de la cubierta y la renovación de los puestos exteriores, que empezará a partir del 20 de marzo, después de fallas. Los arquitectos trabajan en la nueva imagen de los 28 puestos exteriores que tendrán forma de cubo y sobre los cuales se apoyará la nueva cubierta. Será la culminación de la remodelación de lo que Barberá definió como "el centro geográfico del centro histórico" de la ciudad. Junto a la alcaldesa y a Llopis, también estuvieron en la visita la portavoz del PSPV en el Ayuntamiento, Carmen Alborch, los concejales Jorge Bellver y María José Puchalt y el presidente de la Asociación de Comerciantes del Centro Histórico, Salvador Ferrandis. El representante de los comerciantes del centro histórico ha aseguró que la plaza Redonda, conocida popularmente como el "clot" (agujero) será "la única en el mundo" con sus características.
Tiendas y casas
con manual de uso
La rehabilitación de la plaza impulsada por la Concejalía de Urbanismo -que ha logrado poner de acuerdo a todos los propietarios y comerciantes- se ha cuidado hasta el mínimo detalle. Los arquitectos incluso entregarán a los vecinos y comerciantes de la plaza, que han convivido con las obras, una especie de manual de instrucciones para saber cual es el color de la pintura, el modelo de ventana y persiana o el fabricante de la forja para que la plaza mantenga su fisonomía renovada mucho tiempo. Los sufridores de la obra se mostraban ayer encantados con la intervención. "Se han preocupado muchísimo por nosotros", explicaba la propietaria de una tienda de ropa de bebé. "Nos está perjudicando más la crisis que las obras", apuntó.