J. RUIZ VALENICA
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La dirección nacional del PP no está dispuesta a que la Comunitat Valenciana le traiga más disgustos, por lo que tiene previsto seguir de cerca los movimientos de la organización que lidera Francisco Camps. La grave crisis abierta tras las últimas revelaciones del sumario del caso Gürtel y la defenestración de Ricardo Costa han tenido un coste alto para el presidente nacional, Mariano Rajoy, quien, según ha podido saber este diario, ha dado instrucciones a su número dos, Maria Dolores de Cospedal, para que vigile de cerca las actuaciones de los populares. Génova se vio obligada a intervenir ante la negativa del jefe del Consell a destituir a Costa e incluso pidió a los presidentes provinciales que intervinieran. Rajoy quiere que los barones sigan siendo sus ojos y sus oídos en la Comunitat y quiere estar al tanto de todo lo que ocurre.
De momento, el nuevo secretario general del PPCV, Antonio Clemente, mantuvo el pasado miércoles una reunión con la secretaria general del PP a la que informó personalmente de la querella presentada por los socialistas ante el TSJ y de las actuaciones que el partido piensa lleva a cabo a nivel judicial y político. Camps ha decretado guerra total contra los socialistas y ha pedido a los suyos que aireen los trapos sucios de aquellos municipios donde gobiernan. Ya lo hicieron el pasado lunes cuando denunciaron las contrataciones en el Ayuntamiento de Gandia con una empresa relacionada con el caso Pretoria. Hoy, Clemente ha convocado a la prensa para nuevas denuncias.
Durante la reunión con Cospedal, que Clemente enmarcó dentro de las reuniones habituales del partido, se habló de la convención de Barcelona. Clemente dijo que los asistentes valencianos aportaran "ilusión" y "trabajo bien hecho".