LAURA BALLESTER VALENCIA
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La Generalitat tiene la firme convicción de limitar la expansión de nuevos regadíos durante las próximas dos décadas por motivos ambientales y económicos para evitar el despilfarro de agua. Sólo se admitirían "posibles excepciones en la Costera, la Vall d'Albaida y la Canal de Navarrés", según asegura la Estrategia Territorial de la Comunitat Valenciana, la hoja de ruta hasta 2030 presentada esta semana por el presidente de la Generalitat, Francisco Camps.
En el apartado dedicado al agua, se aspira a ser "el territorio europeo mas eficiente en la gestión de los recursos hídricos". Un objetivo que se alcanzará si se llega a cuatro metas: la modernización de los regadíos, la reducción de la demanda urbana per cápita, el incremento de la reutilización de aguas residuales depuradas y los tratamientos terciarios en los municipios costeros. Los escépticos a la Estrategia Territorial, que son muchos, han alegado hasta ahora que era un catálogo de buenas intenciones muy loables pero con medidas reales escasas. Aunque el plan que inicia ahora su información pública no sea la panacea, sí que marca por primera vez directrices claras de qué hacer. Y para ello ha contado con los mejores expertos en la materia: los catedráticos Juan Marco Segura o Joan Romero, además de profesores como Jorge Hermosilla, Jorge Olcina o José Luis Miralles, entre otros.
Y entre las propuestas estratégicas que sugieren, y que la Generalitat hace suyas, el "objetivo uno" será el de la rehabilitación de los regadíos históricos y la modernización del resto. La propuesta va aliñada con recetas concretas: riego localizado en cítricos y frutales; en las huertas, desvíos de las acequias de los cascos urbanos, pozos de permuta de caudales y balsas de regulación diurna. Y modernizar los arrozales con la recirculación y reutilización de los propios caudales agrícolas.
Aunque el plato fuerte, y la novedad, es la recomendación de que "en general, es conveniente no aumentar la superficie de regadío por motivos ambientales, pero también por problemas de mercado y falta de rentabilidad de la agricultura. En este contexto debe limitarse su expansión con posibles excepciones en la Costera, la Vall d'Albaida y la Canal de Navarrés", sentencia la propuesta número uno sobre agua.
La segunda propuesta estratégica apuesta por "potenciar el uso conjunto de las aguas superficiales y subterráneas". Sobre todo estas últimas "pueden dar lugar a soluciones muy económicas y de bajo impacto ambiental para incrementar la disponibilidad, cubrir situaciones de sequía o de falta de regulación". Una tercera apuesta pasaría por "mejorar la eficiencia hídrica de las ciudades" mediante la creación de redes intermunicipales de suministro co?mo las que existen en Valencia y Alicante a otras áreas urbanas co?mo la Plana de Castelló, la Marina Alta o la Ribera.