J. L. GARCÍA VALENCIA
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El Partido Popular va a cambiar la ley para que los chóferes del presidente de la Generalitat, Francisco Camps, y de todos los miembros del Consell pasen a ser personal de confianza. Así se desprende de la enmienda de adición a la ley de acompañamiento presentada el pasado viernes por el portavoz adjunto del grupo popular en las Corts, Vicente Betoret, que modifica la ley de función pública.
Una vez la enmienda supere el trámite parlamentario, los conductores que están al servicio directo de los miembros del Consell serán "personal eventual, dadas las funciones de especial confianza que desempeñan", según especifica el texto de la enmienda, a la que ha tenido acceso este periódico.
Por definición, el personal eventual es personal de apoyo al político, con funciones muy limitadas de confianza y asesoramiento. Un tipo de empleado público nombrado de modo discrecional, es decir, sin ningún tipo de proceso selectivo, o como comúnmente se dice, a dedo.
Actualmente, la Generalitat cuenta con una plantilla de conductores, entre los que se encuentran los chóferes de los miembros del Consell. Sin embargo, desde hace tiempo el Gobierno de la Generalitat pretendía modificar la condición de estos trabajadores, algo que se topaba con los sindicatos en la mesa de negociación. Finalmente, el cambio se introducirá por la puerta de atrás, a través de la ley de acompañamiento.
No es extraño este gesto en el actual momento político. Hace unos meses, poco después de que estallase el escándalo Gürtel -febrero-, trascendió el "uso abusivo" que algunos altos cargos de la Generalitat realizaban de su coche oficial. La denuncia, formulada por los conductores, refería que en determinados casos se realizaban mil horas extras al año en servicios que a veces incluían hasta desplazamientos "a misa", entre muchos otros asuntos que desbordaban la agenda oficial.
También se denunciaban irregularidades en la contratación, como que algunos chóferes de altos cargos no salían de la bolsa de trabajo sino que pertenecen al propio entorno de los mandatarios.
Testigos de la vida cotidiana
Así, esta enmienda del PP va encaminada a blindar una figura tan sensible como la del conductor, testigo de excepción de la vida cotidiana de los dirigentes, sus costumbres y sus conversaciones privadas; máxime en un momento en que la conducta de la clase política se escruta al milímetro.
En los últimos meses, al margen de aquel "uso abusivo" revelado por este diario, se han producido otros ejemplos de la estrecha confianza entre los políticos y sus conductores. Sin ir más lejos, el propio presidente Camps afirmaba ante el juez para demostrar que se pagaba sus trajes que en alguna ocasión el escolta le prestó dinero -"en presencia del chófer"- para completar el abono.