LEVANTE-EMV LUGAR/AGENCIA
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Un equipo de buceadores de la Unidad Especial de Desactivado de Explosivos de la Armada (UEDE) ha localizado y neutralizado veintidós proyectiles que permanecían sumergidos en aguas del puerto de Valencia desde la Guerra Civil.
Según fuentes de la Armada, los proyectiles fueron hallados como consecuencia de los trabajos de ampliación del Puerto de Valencia.
El elevado número y variedad de proyectiles encontrados ha obligado a realizar los trabajos en distintas fases a lo largo de este año y la semana pasada se detonaron trece obuses de 240 milímetros, dos de 155 milímetros y siete de 105 milímetros.
Los trabajos de desactivación consistieron en la localización, identificación y neutralización de los proyectiles.
Para ello, los buceadores de la Armada utilizaron, además, pequeñas detonaciones para ahuyentar a la fauna marina y minimizar así los posibles daños medioambientales.
En esta operación, según precisaron las mismas fuentes, la Armada ha coordinado sus trabajos con la Autoridad Portuaria de Valencia y el Servicio Marítimo de la Guardia Civil, señalizando la zona de trabajo para evitar el tráfico de embarcaciones.
Cientos de artefactos al año
La aparición de bombas y explosivos sin detonar de la Guerra Civil continúa siendo habitual setenta años después del fin de la contienda. Efectivos del Ejército y de la Guardia Civil detonan cada año cientos de artefactos.
Los puertos valencianos fueron el principal objetivo y sufrieron duros bombardeos de la aviación alemana e italiana. Los bombarderos partían de sus bases en Baleares y sólo en la ciudad de Valencia dejaron 847 muertos tras 442 ataques. El 28 de marzo de 1939 cinco toneladas de bombas italianas ponían en Gandia el punto y final a los bombardeos que desataron sobre la Comunitat la aviación de Benito Mussolini y, en menor medida, la de Adolf Hitler.
Una bomba de la Guerra Civil obligó hace dos años a parar la actividad del puerto de Valencia. El artefacto fue localizado a unos 70 metros aguas adentro frente a las instalaciones de la Unión Naval de Valencia. La bomba pesaba quinientos kilos. La operación obligó a varios buques a abandonar la zona y se cortó el tráfico rodado en el interior de la dársena por el riesgo que conllevaba.