LEVANTE-EMV CASTELLÓ
La presión de las Fuerzas de Seguridad ha dado el resultado esperado. La Guardia Civil de Vinaròs ha podido recuperar un poni sustraído en Vila-real que se utilizaba como terapia de una niña con parálisis cerebral y que ha permanecido cerca de tres meses desaparecido. En esta ocasión, la historia ha tenido un final feliz.
El robo del poni "terapéutico" se produjo el pasado mes de agosto. El propietario del animal presentó una denuncia ante la Guardia Civil para comunicarles que le habían sustraído el animal en Vila-real y que era "importante su localización, ya que el poni estaba siendo usado en la terapia de una niña que sufre parálisis cerebral".
A partir de este momento, Agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de la Comandancia de Vinaròs realizaron diversas gestiones para intentar localizar al poni en establecimientos y cuadras de caballos de la zona de Vinaròs.
Los agentes del Seprona están convencidos de que esta "presión" ejercida por los guardias civiles forzó a los autores del robo a abandonar el equino en un terreno yermo, ubicado en el polígono 36 del término municipal de Vinaròs.
La Benemérita recibió una llamada anónima que permitió localizarlo, en perfecto estado y atado a un árbol, por lo que procedieron a devolverlo a su propietario, según las mismas fuentes consultadas.
La Guardia Civil continúa la investigación para la identificación de los autores del hecho, que se dieron a la fuga, añade el Instituto Armado.
Los ponis son animales muy utilizados para trabajar con personas con parálisis en una técnica que se denomina hipoterapia.
Los caballos como terapia curativa
La hipoterapia (del griego "hippos", caballo) o equinoterapia consiste en la utilización de los caballos como medio terapéutico que se usa desde hace siglos para tratar diferentes dolencias. Los expertos destacan los efectos "multifactoriales" de la hipoterapia en niños con parálisis cerebral. "Por medio de sus movimientos, el caballo proporciona al niño la disociación de las cinturas escapular y pélvica que permite el desbloqueo de los patrones anormales de movimiento, colabora en la habilitación de una postura más normal" y facilita un mayor "equilibrio, desarrollo motor y actividad motora voluntaria". Incluso niños que no emitían ningún sonido comienzan a balbucear e, incluso, terminan diciendo palabras y elaborando frases. Y, sobre todo, se observan "beneficios de seguridad y felicidad desde el punto de vista emocional y conductual", explican desde un centro de rehabilitación.