F. J. BENITO ALICANTE
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Cuatro años después de expulsarle del consejo de administración de la sociedad estatal Aguas del Júcar, Juan José Moragues, presidente de la Confederación Hidrográfica del Júcar, volverá a sentarse el viernes con Andrés Martínez, responsable de la Junta Central de Usuarios del Júcar-Vinalopó, en una mesa de trabajo para negociar las condiciones del trasvase.
Se cumple así el guión marcado por el secretario de Estado de Medio Rural, Josep Puxeu, y pasado mañana se creará la comisión de trabajo Administración central-usuarios, que debe fijar las normas de explotación que regirán la canalización que llevará el agua del Júcar hasta Villena, el Medio Vinalopó y Elx. Finalmente hay acuerdo y sobre la mesa se debatirán las tres condiciones que la Junta considera innegociables: calidad, cantidad y precio del agua.
Agua potable?
A día de hoy y después de cuatro años de enfrentamientos que acabaron el pasado julio, continúa desconociéndose si el agua que se eleve desde Cullera servirá para beber y regar (en la comisión que se crea el viernes estará Francisco Santiago, responsable del Consorcio de Aguas de la Marina Baixa y representante de los abastecimientos a los que en su día desconectó el Ministerio del trasvase), al precio que se pagará e, incluso, qué cantidad llegará finalmente a la provincia.
Desde julio, última reunión oficial, los gestos y los hechos de Medio Ambiente y regantes para acercar posturas han sido constantes.
La Junta Central retiró en septiembre el primero de los cuatro procesos judiciales contra el cambio del proyecto original. En concreto, los servicios jurídicos de la Junta anularon el contencioso-administrativo abierto en el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana (TSJCV) en 2006, contra Aguas del Júcar después de que la sociedad estatal anunciara la licitación de los tramos Cullera-Fuente la Higuera; contratación que certificaba la paralización del proyecto original desde Cortes de Pallás.
Quedan por retirar otros tres contenciosos en la Audiencia Nacional. "Nuestra intención es conseguir el mejor trasvase Júcar-Vinalopó y lo que menos queríamos era llegar a tomar decisiones como las que nos obligaron a tomar. Ahora parece que cambian las cosas y no hay ningún problema en dar marcha atrás", aseguró ayer Andrés Martínez.