La prueba más utilizada para establecer la edad de un joven inmigrante indocumentado es una radiografía de la muñeca para comprobar el grado de unión de los huesos. El problema es que casi todos los jóvenes que se someten al examen están en el límite de edad y la prueba radiológica de la muñeca sólo revela que se trata de una persona de entre 17 y 18 años. En esos casos, los inmigrantes tienen que hacerse una radiografía bucal, que tampoco es definitiva. El examen más efectivo es una radiografía de clavícula para verificar el grado de osificación. El pirata somalí detenido por el secuestro del "Alakrana" tuvo que ser sometido a las tres pruebas para determinar que era mayor de edad.