Las mociones de censura y el transfuguismo, un asunto que afecta a los dos partidos más importantes en la Comunitat Valenciana, merecen un bloque específico dentro del decálogo por la transparencia de Rajoy. El dirigente pide prohibir que los tránsfugas «tengan un papel ejecutivo en el Gobierno local que surja tras una moción participada o promovida por estos». Esta petición de Rajoy difícilmente se cumple en las mociones con tránsfugas. En Dénia, por ejemplo, en una de las mociones más importantes de la legislatura, un tránsfuga del PSPV, Juan Collado, dio la alcaldía al PP y ahora es concejal liberado con un sueldo de 44.000 euros. El caso de Dénia tampoco respeta otra exigencia de Rajoy: la que pide limitar las mociones durante «el primer y el último año de mandato, si no van avaladas por dos tercios de miembros de la corporación». En Dénia, sólo once concejales respaldaron la moción, con diez en contra. La mitad más uno.
Por otro lado, y aunque no continúe en el Ayuntamiento de Benidorm, cabe destacar el caso de la tránsfuga más famosa de España, Maruja Sánchez, que dio la alcaldía a Zaplana en 1991. Sánchez terminó el mandato como concejal e inició una carrera como asesora que terminó hace unas semanas con otra moción, ésta hecha al revés —PSPV con un popular tránsfuga—, 18 años después de la primera. j. l. g. valencia