J. G. G. VALENCIA
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El conseller de Inmigración, Rafael Blasco, no da puntada sin hilo. Ahora, aprovechando el temporal en medios empresariales provocado por la querella del PSPV sobre el caso Gürtel en la que incluyó a cinco constructoras, el también portavoz del PP en las Corts se está prodigando en gestos hacia los responsables patronales que salieron a la palestra para criticar a los socialistas por su iniciativa judicial. Ayer, Blasco firmó un acuerdo con el presidente del Consejo de Cámaras de la Comunitat, Arturo Virosque, por el que su departamento destinará 81.390 euros a acciones para favorecer la inserción laboral de las personas inmigrantes a través de la formación.
Hace dos semanas, Blasco se fotografía con la directiva de Cierval, con su titular, Rafael Ferrando, a la cabeza, por la ley de Ciudadanía Corporativa. La reunión fue anterior a la presentación formal de la querella aunque días antes ya se venía especulando sobre si el PSPV incluiría o no a las constructoras. A Blasco le faltó tiempo para reprochar al PSPV que votara no a una ley pactada con los empresarios.