L. B. B. VALENCIA
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Un total de 75 constructoras se han presentado al concurso para ejecutar las obras de la oficina del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) en Torrent, convocado este verano. La avalancha de ofertas demuestra, según fuentes del sector, el momento tan precario y delicado por el que pasan muchas de estas empresas debido al parón inmobiliario y a la caída de las licitaciones de obra pública de las distintas administraciones.
El Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), que depende del Ministerio de Trabajo e Inmigración, convocó el concurso el pasado 27 de julio, para ejecutar las obras de un edificio para oficinas en en Torrent, en un solar ubicado entre las calles Gabriela Mistral, José Iturbi y padre Feijoo. El plazo para presentar las ofertas acababa el 21 de septiembre y la apertura de plicas se realizó el 23 de octubre. Ese día llegó la sorpresa. Setenta y cinco empresas optan a construir el edificio que sale a concurso por un valor de 10.169.515,30 euros, sin incluir el IVA (1.692 millones de las antiguas pesetas).
En época de vacas gordas, la mayoría de las empresas no se habrían ni molestado en preparar una plica para optar a este concurso. Sin embargo, la sequía de contratos de obra pública y el parón inmobiliario obligan a las empresas del sector a pelear hasta por el contrato más nimio. E, incluso, a presentar ofertas que rozan la baja temeraria. De hecho, es el segundo dato más sorprendente con el que se ha encontrado el INSS tras abrir las plicas.
Hasta el 56% de baja
La mitad de las empresas que se presentan al concurso se ofrecen a construir el edificio valorado en 10 millones de euros a la mitad de precio. Por ejemplo, la mercantil con la plica más barata reduce hasta un 56% el precio de licitación y estaría dispuesta a construir las nuevas oficinas del INSS por 4,5 millones de euros lo que la sitúa en una clara baja temeraria (catorce puntos más que la baja media que en esta licitación es del 42,28%).
"Es una temeridad", consideran fuentes del sector, ya que con estos se "rompen los concursos con ofertas tan baratas" y después "se confía en los modificados de obra y en la aceptación de los sobrecostes de obra por parte de la administración que no deberían consentirse".