JUANJO GARCÍA GÓMEZ VALENCIA
El perro del hortelano también tiene su versión en las Corts. La "sangría" para las arcas públicas que supone la garantía durante un año -hasta el 1 de marzo de 2010- de 40 menús diarios a la empresa concesionaria del restaurante de la Cámara, cuando la media diaria de clientes es de sólo seis, no ha sido óbice para que la institución presidida por Milagrosa Martínez haya denegado al portavoz adjunto de Compromís pel País Valencià y líder del Bloc, Enric Morera, la posibilidad de celebrar hoy, viernes, una comida con un grupo de amas de casa Tyrius de l'Alqueria de la Comtessa que visita el Parlamento. La Cámara alega que la petición no se ajusta a las normas de uso del comedor que aprobaron los grupos y que otorgan un uso preferente a parlamentarios y Consell. Personalmente, Martínez indicó a Morera que, tratándose de un restaurante con precios subvencionados, las Corts no pueden financiar comidas de grupos que les visitan.
La cruda realidad es que apenas nadie, ni los diputados ni los mismos responsables de la institución, va al restaurante. De haber permitido la comida con el diputado, al menos los menús que pagarían las amas de casa se los ahorraría el erario. La Cámara prefiere sufragar menús que nadie consume antes de que un grupo ajeno al colectivo parlamentario haga uso de unas instalaciones que costaron al Parlamento 1,7 millones.
Según un informe interno de las Corts, si la media diaria de clientes entre marzo y septiembre es de 6,6, los viernes las cifras son aún más escandalosas. En los cuatro viernes de septiembre, por ejemplo, no se sirvió un sólo menú, lo que supone que la Cámara tendrá que pagar 1.920 euros en comidas no consumidas.
Con todo, tampoco está claro que las normas de uso del comedor impidan el almuerzo. Las directrices fijan que el resto de días en que no se celebre pleno el comedor podrá ser utilizado por diputados y "acompañantes", así como por cualquier persona autorizada por la Mesa por razones de actos institucionales o protocolo.
La presidenta ha trasladado a los grupos su "preocupación" por el coste del restaurante, al tener un nulo uso por los diputados. Pero la misma titular de la Cámara apenas ha ido al comedor y con cierta asiduidad come fuera del Parlamento. Sin ir más lejos, el martes se llevó a los miembros de la Mesa a un selecto restaurante del centro de Valencia. La presidenta ha comunicado que va a hablar con la empresa concesionaria (Serunión) para renegociar el contrato.
A una escuela gastronómica
Entre el grupo de amas de casa que hoy visita las Corts se encuentra la misma madre del diputado, Àngels Català. En total, son 52 personas que habrían llenado -por primera vez- el comedor, que tiene en principio 50 sillas con apoyabrazos. Como no hay mal que por bien no venga, Morera celebraba ayer que, finalmente, se llevará a las amas de casa a una escuela gastronómica para niños discapacitados. A 500 metros, en las Corts, se perderán 40 menús pagados y no servidos, 480 euros.