R. PAGÉS POLOP
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Han guardado silencio durante dos años, pero ya no pueden más. Fátima y María Ponsoda, las hijas del alcalde de Polop que murió tras ser tiroteado en octubre de 2007 a las puertas de su casa, rompieron ayer el mutismo que han mantenido desde que se inició la investigación por el crimen que conmocionó a la localidad y desvelaron que, antes de morir, Alejandro Ponsoda se sentía amenazado y barajaba la posibilidad de contratar un guardaespaldas. "Sabemos que algo temía, porque a un familiar le llegó a decir que iba a tener que ponerse un guardaespaldas, pero jamás imaginamos algo así".
Ambas coincidieron ayer en afirmar que las relaciones de su padre con su sucesor, el ahora encarcelado Juan Cano, y con el edil de Turismo, Ximo Montiel, no eran "demasiado buenas" en los últimos tiempos. Según relata María, la pequeña de las hermanas y que ahora tiene 27 años, "alguno de sus compañeros le hacían la vida imposible y le trataban de forma despectiva, como si no pintara nada. Lo sabemos porque nos lo ha contado gente cercana a mi padre, que Juan le odiaba, pero él nunca nos dijo nada para no preocuparnos".
El arresto de Cano pilló a las dos hijas de Ponsoda por sorpresa. "Cuando empezaron a detener a gente, nosotras pensábamos: pero, ¿qué tienen que ver éstos con mi padre? No conocíamos a ninguno". Sin embargo, con Salvador R. G., el empresario zapatero de Polop detenido el domingo 15 de noviembre, la cosa cambió. "A él le conocemos y, por lo que sabíamos, mi padre siempre se portó muy bien con él, por lo que nos extrañó muchísimo".
Y lo mismo les pasó con el alcalde: "Que un compañero de partido de tantos años mate a otro o haya participado en eso, sea por el motivo que sea, es algo tan fuerte que no le puede caber en la cabeza a nadie".
Además, creen que con su ingreso en prisión preventiva se ha descubierto la "hipocresía" que ha tenido durante todo este tiempo, cuando reclamaba que el crimen de Ponsoda no quedara impune. "En dos años no nos hizo ni caso y ahora, al verse en el punto de mira, dice que nos quería mucho. Eso es de ser falso".
También recuerdan cómo el mismo día en el que dieron sepultura a su padre, "Juan, Ximo y otras dos personas que trabajan en el ayuntamiento se fueron a comer a un restaurante de Benimantell como si no hubiera pasado nada".
Ripoll considera "conveniente" la dimisión del regidor
El presidente del PP en la provincia de Alicante, José Joaquín Ripoll, anunció ayer que su partido pedirá al alcalde de Polop, Juan Cano, encarcelado por el crimen de su antecesor, que renuncie a su acta de concejal para garantizar así "la gobernabilidad" del municipio. A su juicio, el encarcelamiento de Cano "influye en la gobernabilidad y en los aspectos sociales y políticos" de Polop de la Marina, por lo que "conviene" que Cano "dimita".
El Ayuntamiento de Polop de la Marina está conformado por seis representantes del PP, tres de la formación independiente Gent de Polop y dos del PSPV-PSOE. Si Cano mantuviera su acta de concejal estando en la cárcel, dejaría en igualdad numérica a gobierno y oposición, lo que obligaría a la alcaldesa en funciones, María Dolores Zaragoza, a usar su voto de calidad para aprobar los acuerdos municipales.
Ripoll ha opinado que la dimisión del alcalde sería "conveniente incluso para el propio Cano".