LAURA BALLESTER VALENCIA
El Consell sigue intentando endulzar el caramelo con el que intentó convencer a las empresas constructoras para que construyeran dos nuevas autopistas de peaje en Valencia y Alicante. Desde que se presentaron los proyectos en enero de 2009 ninguna constructora ni concesionaria ha recogido el guante durante los once meses en los que las ofertas de ambas autopistas se han mantenido en pie. Es mal momento. En el caso de la autopista Valencia-Requena el aspirante a concesionario debía asumir el riesgo de aportar 67,5 millones de euros (más de 11.000 de las antiguas pesetas) y conseguir la financiación para los 382,5 millones restantes. En Alicante la horquilla de inversión que se exigía de 335 a 484 millones (según el trazado que se eligiera) se compensaba con una concesión de 40 años.
Pero la Conselleria de Infraestructuras se ha obstinado en ejecutar estos proyectos y sigue dando pasos para llevarlos a buen término. En la ley de acompañamiento de los presupuestos de la Generalitat, aún en trámite parlamentario, el Consell ha decidido incluir la expropiación urgente de las dos autopistas, entre otras obras.
La disposición adicional tercera de la norma legal que entrará en vigor el 1 de enero "declara la necesidad de urgente ocupación de los bienes y derechos afectados de expropiación forzosa como consecuencia de la ejecución de las obras de la nueva autovía Alicante, límite provincial con Albacete y ramal de conexión a Crevillent" así como la "autovía Valencia-Utiel, tramo CV-50/Utiel". Se trata de un "trámite burocrático normal", explicaron ayer fuentes de la Conselleria de Infraestructuras, aunque admiten que la "aprobación de la urgente expropiación" para 2010 no significa que vayan a empezar a construirse en 2010 porque las obras no se inician "hasta 2011 ó 2012".
A principios de mes, como informó Levante-EMV, Infraestructuras licitó la redacción de los proyectos básicos, estudios de impacto ambiental y de integración paisajística de la autopista Alicante-Albacete-ramal con Crevillent y el tramo más barato de la Valencia-Requena, el que unirá la CV-50 con Utiel que tardarán 18 meses en redactarse desde el momento en que se adjudiquen.
Riesgos excesivos
Precisamente las expropiaciones y la redacción de los proyectos de construcción son dos de las pegas y riesgos excesivos que encontraban las empresas para no embarcarse en la aventura de construir estas dos autopistas. Las concesionarias han aprendido de errores de cálculo anteriores. En las autopistas radiales de Madrid, en la circunvalación de Alicante, la autopista Cartagena-Vera o la CV-35 Valencia-Llíria, las empresas concesionarias han tenido que asumir el coste de las expropiaciones de los terrenos.
Cuando salieron a concurso las autopistas se tomaron como referencia un valoración de los terrenos bastante reducida (como suelo rústico). Pero los tribunales han aumentado el coste de estos terrenos, en el caso de los propietarios que han recurrido, lo que aumenta considerablemente la deuda de las empresas. En el caso de las radiales de Madrid oscila entre los 1.500 y los 2.000 millones de euros. En el caso de la CV-35 no se ha informado de la cantidad que ha tenido que pagar la concesionaria aunque fuentes del el departamento que dirige Mario Flores considera que "no es una cantidad exagerada porque la carretera ya existía y, como tenía su zona de servidumbre, no se habrá tenido que expropiar tanto".
Que el Consell declare la urgente ocupación de las autopistas no significa que vaya a abonar el coste de las expropiaciones, aunque "se está estudiando" para evitar un "elemento de riesgo" y hacer más apetecible el contrato de concesión de las autopistas.
Dos de las cuatro opciones son inviables
En el estudio de rentabilidad que la Conselleria de Infraestructuras distribuyó entre las empresas "aspirantes" a concesionarias se barajaban cuatro opciones en la autopista Requena-Valencia. En dos de ellas se ha calculado la construcción total de la autopista tanto en su alternativa norte (desde Cheste por Manises y pasando por el parque natural del Turia con un viaducto) o en la sur (que entraría a la ciudad por Archiduque Carlos). Ninguna de las dos "obtiene niveles suficientes de rentabilidad" o, incluso, "no alcanza valores mínimos de rentabilidad", según el estudio de viabilidad al que ha tenido acceso Levante-EMV. En la alternativa sur, aunque se cobrara peaje a todo el trayecto, "no se podría devolver la deuda durante el periodo concesional" que se calculaba en 40 años. En la alternativa norte, la conselleria también concluye que "la opción es claramente inviable". Las cuentas sólo salían rentables si se construían los dos primeros tramos de los tres en los que se dividía la autopista (de Valencia a la altura de Cheste. Curiosamente, el proyecto que redactará ahora la conselleria es el que va desde la CV-50 a Utiel.