Pepa 52 años - Me disparó y estuve en coma dos años y medio. Mató a mi hijo pequeño cuando salió a defenderme»
«Estaba muy hundida, porque además del maltrato físico, he aguantado muchos años de bajeza». «Me disparó con una escopeta y entré en coma dos años y medio». Amenazó a sus cinco hijos y a ella. «El más pequeño que ahora tendría 33 años murió en una de las peleas por defenderme a mi y a su hermana porque en España cuesta poco matar». Pepa confiesa que está muy mal porque en mayo saldrá de la cárcel, «siempre nos encuentra, no sé como lo hace».
A Pepa la casó su padre antes de cumplir los 16. Solo ha ido una vez al cine. Lleva una prótesis ocular al perder un ojo de los golpes y está decidida a superar una metástasis. «Antes de que mi hijo pueda ir a la cárcel por matar a su padre prefiero matarlo yo, pero sigo pensando que hay que pelear». «Al final los tiros no duelen y si no puede un cáncer no va a poder una pesona».
Luisa 29 años: Yo nunca lo denunciaba, tenía miedo porque él y su madre me amenazaban de que me iban a quitar a mi hija»
Su hija tiene ocho años y la memoria llena de imágenes de policías entrando en su casa para parar los golpes que su padre le daba a su madre. «Me daba 5 euros a la semana para hacer la compra, me decía a la hora que tenía que estar en casa y cuando llegaba a las tantas y borracho me preguntaba donde estaba la cena y todas las santas noches la tiraba a la basura». Perdió a un bebé a patadas.
«Me ha humillado sexualmente delante de sus amigos, incluso le dio la llave de casa a uno de ellos para que entrara a violarme».
«Me intentó desnucar, me cortó con un vidrio, me estampó contra la pared y a la niña la amenazaba de que si era mala la llevaría a la policía». «Su madre le justificaba y apoyaba que me pegara». «Me dijo que prefería estar 24 años en la cárcel por matarme que seis meses por pegarme».
Isabel 40 años - Que cambien en la ley el derecho del maltratador de ver a los hijos y que no se los puedan llevar»
«Nos dejó encerradas en casa con llave a mi nena de 20 meses y a mi y desde la ventana conseguí que avisaran a la policía». Hace cinco años que lo denunció. Solo convivió 18 meses con el padre de su hija, un niño de familia bien aunque declarado insolvente para no pagarle ni un duro. A las seis semanas de quedarse embarazada la golpeó por primera vez. Se fue de casa y a los tres meses de nacer su hija volvió por la presión de la familia. «Se convirtió en una bestia, era un vago y un caprichoso y encima yo le tenía que dar dinero»
«En el juzgado me preguntaron: ¿tú sabes si tiene armas? Y les contesté: A mí es a la última a la que le tienes que preguntar porque me ha amenazad con pegarme un tiro». Mi hija se quedó sin hablar. Tiene terror a la figura masculina.
Antonia 38 años - Me hizo creer que había tirado a mi niño de dos meses por la escalera y me quise tirar yo también»
Al tercer mes de vivir con él empezó con los insultos, me levantaba la mano, me amenazaba de que si me iba, mataría a mi hijo mayor (lo parió su hermana toxicómana y el niño que ella acogió de recién nacido es fruto de los abusos sexuales que su padre perpetró durante años).
«Le puse tres denuncias y las quité pero la cuarta la dejé y eso me abrió los ojos». Además del maltrato, un día su pareja cogió al bebé de dos meses y le hizo el amago de tirarlo por la escalera. Ella lo creyó, llamaron a la policía que rompió la puerta para entrar en la casa y al no encontrar al bebé quiso tirarse también por el hueco de la escalera. «Al final encontraron a mi niño desnudito dentro de la bañera, me decía: si no me quitas la denuncia vas a ver a tus dos hijos quemados».
Rosa 42 años - Mi hijo ha vivido conmigo todas las palizas y delante de él me ha violado. Es médico y va de tener buena reputación»
Tiembla al hablar porque solo hace año y medio que se ha separado y la piel se le eriza de pánico al recordar las humillaciones sarta de golpes y frases que le decía: «¿Después de haber sido mía vas a dejar que otro hombre te posea si me muero antes que tú (era 17 años mayor)? Te dejaré todo en usufructo a condición de que nunca estés con nadie». Decenas de veces salpicó los golpes, patadas y puñetazos con la frase de que la iba a matar. Y llegó a creer que moría. «Llega un momento que no respiras que ya no oyes, que dejas de escuchar llorar a tu hijo y piensas que te estás muriendo». Arrastrándose por el suelo fue pateada y lo único que le salía era: «No, delante del niño, no». Un regalo que no le agradeció lo bastante se lo cobró con una paliza. Era el ritmo diario. «Si me dejas, sales con los pies por delante en una caja de madera».