AGENCIAS
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha abogado hoy por un "gran pacto social" y político por la Educación para que ésta pueda ser tratada como "un asunto de Estado", pensando "en las próximas generaciones y no en las elecciones".
De la Vega ha reiterado esta propuesta del Ejecutivo en el acto institucional celebrado en la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana con motivo del trigésimo primer aniversario de la Constitución, donde ha advertido del "papel central" de la educación en el nuevo marco económico y social.
Según ha dicho durante su intervención, la Educación debe ser un terreno para colaborar y ser "más competentes y competitivos", y "no para confrontar o discutir entre administraciones las competencias de cada cual".
"La sociedad en su conjunto nos dice que la educación es un terreno que hay que abonar para hacer que cada voto cuente", pero "no para buscar el rédito electoral, ni para contar votos", sino "para pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones".
Para conseguir esto, ha instado a la sociedad a "sumar fuerzas" para garantizar "la estabilidad, la vigencia y la eficiencia" del sistema educativo, y ha destacado la "ambición" del artículo 27 de la Constitución, que "une la educación con el desarrollo personal, pero también con la democracia y los derechos y libertades fundamentales".
Ha defendido un modelo de educación en que "la equidad y el acceso universal sean la mejor garantía de la calidad", y ha pedido que el resto de grupos políticos comparta esa posición, y que "por encima de las diferencias ideológicas" se llegue al acuerdo de que "mejorar la educación es mejorar la sociedad" y de que "invertir en educación es invertir en futuro".
"Necesitamos hacer de la educación un asunto de Estado, porque la carrera por la formación y la cualificación no tiene punto de llegada, es una meta que tenemos que ganar cada día, con ambición de país", ha manifestado.
Los "grandes temas de nuestra convivencia", a su juicio, "exigen responsabilidad y altura de miras", así como la extracción de "un común denominador, que en este caso nunca será mínimo, sino máximo".
La vicepresidenta ha subrayado la necesidad de una educación en la que se "de oportunidades a todos" y que recuerde que "formar a las generaciones futuras es asunto de todos".
Reitera que la Ley de Libertad Religiosa avanzará en la laicidad estatal respetando la Carta Magna
La vicepresidenta primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, afirmó hoy que el "marco" en el que abordar todo lo relativo a la simbología religiosa es el de la futura Ley Orgánica de Libertad de Conciencia y Libertad Religiosa, en cuyo borrador ya trabaja el Ejecutivo y que "va a avanzar en el reconocimiento de los derechos de todos los ciudadanos españoles" y en la "laicidad del Estado" desde el respeto a la Constitución y al Tribunal de Estrasburgo.
De la Vega, preguntada en rueda de prensa hoy en Valencia por la polémica generada sobre la retirada de los crucifijos, afirmó que esta cuestión se abordará en la nueva ley, ya que es "el marco adecuado" para abordarla, desde "la perspectiva de la neutralidad que, desde el punto de vista constitucional, han de mantener las instituciones".
En esta línea, sostuvo que la nueva ley se regirá por los principios constitucionales, referidos a la aconfesionalidad del Estado y el respeto cultural a las religiones que tengan mayor tradición en la sociedad. De esta forma, desde el "respeto al espíritu constitucional, va a avanzar en la laicidad del Estado respetando la Constitución y al Tribunal Europeo de Derechos Humanos", que dictó la retirada de un crucifijo de un colegio público en Italia.
La vicepresidenta insistió en que con esta norma "va a quedar garantizada la libertad de conciencia y la libertad religiosa" y resaltó que "va a avanzar en el reconocimiento de los derechos de todos los ciudadanos españoles, sea cual sea su creencia religiosa y tengan o no tengan creencias religiosas".