F. ARABÍ VALENCIA
Pasaron de evitar el tema por ser tabú o cambiar hasta siete veces de planteamiento en la cuestión hídrica a hacer bandera de la defensa del trasvase Tajo-Segura. Quisieron que este asunto fuera la prueba de algodón de que el PSPV también tiene RH valenciano y lo convirtieron en la clave de bóveda sobre la que construir el discurso de antes valencianos que socialistas con el que Jorge Alarte quiso empezar a desmontar la patrimonialización que del discurso identitario ha hecho el PP y sobre la que ha cimentado buena parte de su éxito electoral. El cambio de rumbo de la doctrina hídrica del socialismo valenciano lo tenía decidido Alarte desde el día que ganó el XI congreso pero cuando realmente se convenció fue el 7 de enero en el Saló Daurat del Palau de la Generalitat, cuando se reunió por primera y última vez con el presidente Francisco Camps y con el vicepresidente económico, Gerardo Camps, y el síndico del grupo socialista, Ángel Luna, de testigos.
Alarte salió estupefacto y explicó a su entorno que Camps le había trasladado, al menos eso intuyó él, que tenía un pacto con la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, y avalado por el presidente de Castilla-La Mancha, el socialista José María Barreda, en torno a la reforma estatutaria en la comunidad vecina y respecto a restricciones en el trasvase Tajo-Segura. Alarte y su entorno tuvieron entonces la convicción de que el jefe del Consell ponía una vela a Dios y otra al diablo, esto es, que cuando sus aspiraciones de hacer carrera en Madrid eran más que evidentes no quería descuidar su posición de contribuir a acuerdos que no generaran problemas entre dirigentes del PP ni, por supuesto, poner contra las cuerdas a María Dolores de Cospedal.
Camps había contribuido decisivamente a la victoria de Rajoy en el congreso nacional del PP de la Feria de Muestras de Valencia, tras la embestida del sector crítico, y el caso Gürtel todavía no había estallado. El Gobierno socialista trasladó su predisposición a buscar un acuerdo desde la premisa de la caducidad del trasvase en 2015 fijada en el primer proyecto de reforma. Y entonces cuando Alarte se plantó y tuvo una bronca con la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega. En la manifestación del 18 de marzo en Murcia, el dirigente socialista compartió pancarta con el presidente murciano Ramón Luis Valcárcel, y con el propio Camps. Una semana después, en Elx, el secretario general del PSPV volvió a acudir, pero esta vez no estuvo acompañado por Francisco Camps.
Con el anuncio de la reserva estratégica de 6.000 hectómetros cúbicos, como alternativa a la caducidad -que fue orillada- el PSPV ha visto otra ocasión de levantar la bandera de la defensa de los intereses valencianos. No es que no se siente comprometido a pactar con Barreda, es que Alarte sabe que la bronca hídrica en el PSOE le ayuda a consolidar posiciones en la política valenciana.
El secretario se reservó personalmente la cuestión del agua
Casi el único del PSPV que habla de trasvase Tajo-Segura, sobre reservas hídricas estratégicas o caducidades en la reforma del Estatuto de Castilla-La Mancha o sobre cualquier cuestión hídrica es Jorge Alarte. El secretario general del PSPV decidió reservarse personalmente todas las competencias en un asunto que sabe que es medular en la política valenciana. Una cuestión atávica que forma parte del ADN del pueblo valenciano. Por eso, pese a nombrar un secretario de medio ambiente en su ejecutiva, José Luis Ábalos, o un responsable en las Corts, Adolf Sanmartín, salvo en cuestiones menores, es el propio Alarte quien fija posición. f. a. valencia