REGINA LAGUNA VALENCIA
Falta por injurias. La riña en el patio de vecinos, los insultos en la escalera y hasta el castigo de un profesor a una alumna en el colegio -recientemente absuelto-, todo acaba en el juzgado y, como denunciar es gratis, hay quien lleva hasta el absurdo el uso de la justicia. El problema viene cuando, además, es materia punible y, además, es preceptiva por ley la asistencia jurídica gratuita. Entonces, la maquinaria de la justicia se pone en marcha para reclamar por una multa de 30 euros. En medio de la batalla queda el impago por parte de la Generalitat a los abogados del turno de oficio.
Cuenta un fiscal que una vecina de Castelló se empeño en denunciar que a su hijo lo habían triplicado. "¿Quiere decir que se lo han clonado?". "No señor, unos extraterrestres lo secuestraron y me lo devolvieron triplicado, por tres, ¿entiende?".
Más peligroso es el caso de las denuncias por malos tratos. Se tramitan todas, y de forma expedita. Aunque son la excepción, no es una leyenda que algunas sólo intentan agilizar los trámites para conseguir las medidas civiles de casa, hijos y pensiones. Es el llamado "matrimonio criminalizado" que hace años denunciaba un juez. Para ello, hace falta el asesoramiento de un abogado.
Ocurrió en Torrent. Una joven casada con un militar español en Bosnia denunció a su marido por malos tratos en cuanto aterrizó de una de sus misiones. Fue detenido y llevado al calabozo. La denunciante estaba en el juzgado hablando por teléfono y se le oyó decir: "Entonces, ¿si me da la casa, retiro la denuncia?". Se archivó.
El juzgado de guardia es caldo de cultivo para todo tipo de denuncias con o sin sentido, con o sin razón. En el "top-ten" están las denuncias por impago de alquiler. Se les aconseja que reclamen en la jurisdicción civil.
Hay jueces cuyo criterio es aceptar todo tipo de denuncias de todo aquel que quiera denunciar. Pero el mostrador suele ser un buen tamiz. "Mi jefe me ha despedido y no me paga", es otro ejemplo de que se han equivocado de juzgado. Si insisten, se les da traslado y se les advierte de que se va a archivar porque corresponde a otro orden jurisdiccional.
También está el clásico: "Me quieren envenenar". O el esquizofrénico, que llega con figuras jurídicas: "Quiero denunciar por corrupción , allanamiento de morada, envenenamiento, intento de homicidio...". Hay quien se pone violento y amenaza: "¡Pues, me van a oir, voy a ir al Rey!".
Llega otro señor: "Los vecinos me absorben la energía". Le aconsejan que se cambie de vivienda. "Ya lo he hecho y me pasa lo mismo. Menos mal que me he puesto una cápsula -imaginaria-, pero no sé cuánto podré aguantar". Además, decía que trabajaba en la EMT y que no sabía lo que podría pasar.
A otros, se les da un papel y un bolígrafo para que presenten un escrito. Luego se archiva porque no hay delito. La riña del patio de vecinos es habitual, pero es una falta tipificada en el Código Penal. "Mi vecina me ha llamado p... y guarra". Indefectiblemente, luego llega la vecina a denunciar. Y se celebra el juicio, con condena si hay testigos.