Se diría que el vicepresidente tercero es el primero en el gobierno del alma política del Consell. Desde la remodelación acometida por Camps en agosto ha ganado peso político hasta cuando sus peones han sido defenestrados. Su sustituta en Bienestar Social, Angélica Such, hizo valer ante Camps su deseo de prescindir de las personas de confianza de Cotino para tener equipo propio. Logró despejar al subsecretario Mariano Vivancos, de la máxima confianza del vicepresidente. Y Vivancos acabó de subsecretario en Educación. No está en Medio Ambiente, donde sigue la incombustible Cristina Serrano, pero para Cotino tiene casi más valor que tenerlo a su lado, colocar corresponsal en un departamento con tanto calado social como Educación. f. a. valencia