LEVANTE-EMV VALENCIA
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Uno de los inconvenientes con los que ha de lidiar a diario todo partido de ámbito nacional es la posibilidad de que lo que se hace o se dice en determinado lugar contradiga lo que se dice o hace en otro. El peligro se acentúa cuando se tiene mando en una autonomía pero se es oposición en el Gobierno central. Así las cosas no es extraño que la proposición no de ley que tratará mañana de sacar adelante el PP en el Congreso -para que Zapatero reduzca el número de altos cargos en medio de la crisis- choque de frente con la realidad de la Comunitat Valenciana.
El grupo parlamentario popular espera contar este martes con el apoyo de otras fuerzas en su proposición no de ley para obligar al Gobierno a reducir en un 25% el número de altos cargos y asesores. Además, el PP apunta a la necesidad de que se reduzca el Ejecutivo, eliminando algunas carteras.
El objetivo de Mariano Rajoy es el mismo que persigue sin éxito la oposición al Consell en las Corts. Tanto Compromís como el PSPV han presentado los últimos tiempos iniciativas de austeridad -el portavoz de Compromís, Enric Morera, llegó a pedir que se reduzca un 20% el sueldo a los altos cargos- que no han hecho camino.
Según denuncia la portavoz de Economía del PSPV, Cristina Moreno, durante el último debate sobre el estado de la autonomía el presidente Camps se comprometió a aplicar un plan de austeridad. Sin embargo, las medidas no fueron incluidas en los presupuestos, y el conseller Gerardo Camps aplazó su aplicación para más adelante. Hasta la fecha.
Lo cierto es que con Camps como jefe del Consell el coste de altos cargos de la Generalitat y asesores ha crecido de forma considerable. Tal como publicó este diario, la factura de los puestos con carácter político pasó de 6,9 millones en el año 2000 a 12,6 en 2007. Prácticamente el doble.
Además, en estos últimos años el Consell ha engordado hasta ser el más grande de la historia. Zaplana nombró ocho consellers en 1995 cuando conquistó la Generalitat frente al PSPV. Precisamente, aquella campaña estuvo marcada por las promesas de austeridad y las críticas al despilfarro de los socialistas.
Récord de consellers
Desde entonces, el Consell ha crecido paulatinamente hasta los 14 consellers de 2007, una vez reformado el Estatut, que imponía un límite de 10. Actualmente, tras el fallecimiento del conseller García Antón, el gabinete de Camps tiene 13 miembros -todos con cartera- y tres vicepresidencias.
Por otro lado, el mismo Mariano Rajoy exigió ayer a Zapatero durante un mitin en Andalucía que comparezca en el Congreso de los Diputados para que explique su política económica y su plan para sacar a España de la crisis "sin engaños". "No ir al Parlamento es ocultar la realidad, es sembrar dudas, más incertidumbre, y el presidente no puede tener miedo a las Cortes", sostuvo el líder nacional del PP. Precisamente, las ausencias parlamentarias, pero las del jefe del Consell, son una de las críticas habituales de la oposición. La última ocasión que Camps se sometió al control de la cámara fue a principios de noviembre pasado, el día en que afirmó que el síndic del PSPV quería verle muerto en una cuneta. Desde entonces, el presidente valenciano no ha tenido que responder de nuevo a las preguntas de los diputados.
Según está previsto en el calendario aprobado la pasada semana, no será hasta la segunda quincena de febrero cuando Camps vuelva a someterse al control: prácticamente tres mes de silencio parlamentario.