PEDRO CERRADA ALICANTE
Francisco Manuel Martínez Sánchez nació en Suiza poco después de que sus padres abandonaran la pedanía oriolana de La Campaneta para emigrar al país helvético, pero se siente español por los cuatro costados y por ello mantiene la nacionalidad a sus 49 años. Desde hace 30 años reside en Haití, donde trabaja como director de ventas del departamento de vinos y licores de la única cervecera del país, y el devastador terremoto que asoló la isla le sorprendió en Santo Domingo por negocios.
Ese viaje probablemente le salvó de un trágico destino, pero el miedo no se lo sacó del cuerpo porque pasó tres interminables días sin saber si sus dos hijos y su ex mujer, que se encontraban en Puerto Príncipe, habían salido ilesos del seísmo porque no podía hablar con ellos. Tras restablecerse las comunicaciones pudo comprobar que su familia -que vive a 200 metros del hotel Christopher donde murieron dos españolas- se encontraba en buen estado a pesar de los daños en la casa y regresó en un helicóptero a Puerto Príncipe. "Como vivo en una zona de montaña, a unos 25 kilómetros, allí no se notó tanto el terremoto y mi casa está bien", explicó. "Mi familia se encuentra bien pero hemos perdido a un hermano de mi ex mujer al derrumbarse un edificio; además de mi cuñado, he perdido a muchos amigos que fallecieron por el terremoto", se lamenta. Una distinción que le llena de orgullo es la Cruz de la Orden de Isabel la Católica, expedida por el Rey por la ayuda que ha prestado durante estos 30 años que lleva en Haití tanto a la embajada de España como a numerosos españoles que han pasado por la isla.
Este hombre de negocios tiene familiares en Torrevieja y Elx, y la última vez que vino a la provincia fue cuando España se proclamó campeona de la Eurocopa. Para el próximo verano tiene prevista una nueva visita, aunque el futuro en Haití es incierto. La situación es "difícil porque todo esta paralizado, todo está cerrado", señala. El panorama de destrucción y muerte que ve por las calles de Puerto Príncipe "es muy duro..., no hay palabras para describirlo, todo está destruido y la gente vive en las calles". El primer terremoto le sorprendió en Santo Domingo pero tras regresar "hemos tenido cinco o seis réplicas más".
Los padres de Francisco, Manuel y Teresa, emigraron a mediados de los años 50 a Suiza y después de "trabajar como jefe de cocina en grandes hoteles mi padre abrió su propio restaurante en Montreux". Poco después de cumplir la mayoría de edad Francisco se enamoró de una joven haitiana y se marchó a la isla. No ha vuelto a cambiar de domicilio y no tiene pensado regresar, excepto para venir de vacaciones y visitar a su familia en Torrevieja y Elx y juntarse con sus hermanas Carmen y Lola, que vendrán desde Italia, para pasar unos días. juntos.