PILAR G. DEL BURGO VALENCIA
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El consumo desmedido e irracional de antibióticos es uno de los graves problemas de la sanidad pública valenciana y española. Esa ingesta arbitraria en la que participan todos los elementos de la cadena sanitaria: médicos, farmacéuticos y consumidores tiene un precio muy elevado: las resistencias bacterianas que abonan el campo a las infecciones hospitalarias, que a su vez es el "gran riesgo de la salud pública", según ha expresado el asesor de la OMS José María Eiros y ex director del Centro Nacional de Microbiología.
El experto considera que en las intervenciones quirúrgicas y en las unidades de cuidados intensivos hay problemas infecciosos, "difíciles de controlar porque los microorganismos que las causan son propiamente patógenos y porque es donde crece la resistencia a los tratamientos antibióticos".
Un informe sobre las principales infecciones nosocomiales en la UCI reseñaba que la bacteremia (bacterias en la sangre) está en primer lugar, seguida de la neumonía asociada al uso de ventiladores, la infección de vías urinarias, la neumonía nosocomial y la infección por herida quirúrgica.
El asesor de la OMS, que ganó en 2003 el premio Caixanova de investigación por un estudio que alertaba sobre el mal uso de los antibióticos en las urgencias hospitalarias en el hospital de A Coruña, asegura que aunque hay una enorme variabilidad en los criterios y una gran inadecuación en la prescripción, "casi la mitad de los antibióticos que se prescriben en urgencias están mal dados".
Eiros augura que será muy difícil minimizar el impacto que este abuso de ingesta antibiótica puede ocasionar y aboga por implantar potentes medidas de educación sanitaria continuada.
El asesor de la OMS ha observado en su investigación que en hospitales con docencia universitaria o urgencias pediátricas especializadas se prescribe mejor.
Por otra parte, el especialista valenciano Vicente Palop que pertenece al Grupo Nacional del Medicamento de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria y es subdirector del departamento de la Ribera afirma que la mayor parte de los antibióticos que se prescriben para los procesos de vías respiratorias altas no son necesarios, porque en un 90% están causados por virus, "y con esto lo único que se consigue es crear gérmenes más resistentes".