PACO CERDÀ VALENCIA
El valenciano Óscar de Alfonso aspira a convertirse mañana en el jefe de los masones españoles. Este abogado de 42 años y padre de dos niñas, que ha sido gran maestro provincial de la Comunitat Valenciana y Murcia en dos trienios diferentes, opta al cargo de gran maestro de la Gran Logia de España, la rama mayoritaria de esta centenaria sociedad iniciática. Su rival es el actual dirigente nacional de los masones regulares, el catalán José Carretero. La elección final del nuevo gran maestro masón de España recae en los 900 hermanos de la Gran Logia que elegirán mañana a su jefe supremo en una votación directa en las ocho provincias masónicas de España. Benidorm acogerá el sufragio correspondiente a la Comunitat Valenciana.
Óscar de Alfonso llega a la elección final tras superar las primarias del Gran Cónclave masón, disputado en noviembre entre cinco hermanos. Él es masón desde los 30 años, cuando fue aceptado por un logia secreta de Valencia tras ser sometido a entrevistas e investigaciones personales. Después de la pertinente ceremonia simbólica de iniciación (una especie de bautismo "que jamás se olvida", del que no pueden revelar nada sus miembros), De Alfonso ha ido escalando por los 33 grados filosóficos de la carrera masónica. Hace unos años alcanzó el tercer puesto de la organización como asistente del Gran Maestro. Ahora persigue la cima de la Gran Logia de España con ambiciosos propósitos renovadores en esta organización aferrada a la tradición que venera al "Gran Arquitecto del Universo" y cuyo código moral exhorta a "practicar la caridad" y "seguir la senda del honor y la justicia" y "el amor al prójimo".
Todo ello, aseguran sus miembros, está "basado en los principios de libertad, igualdad y fraternidad" que, según dicen con orgullo, les tomaron prestados los inspiradores de la Revolución Francesa. Ahora bien: en la Gran Logia de España no hay igualdad de sexos, pues se prohíbe la entrada de mujeres, y tampoco hay libertad de creencias, ya que se impide el acceso a quienes no crean en una religión monoteísta.
Esa tradición dogmática resulta intocable para la orden, que actualmente ronda los 2.400 miembros. "Hemos jurado respetar esas tradiciones y no podemos cambiarlas aunque no sean adecuadas al año 2010", asegura Óscar de Alfonso. En cambio, su candidatura destaca por una voluntad de aperturismo a la sociedad, que sigue influida por la "demonización" de los masones instigada por Franco. "Si salgo elegido gran maestro, haré que salgamos del armario orgullosos de nuestra condición masónica y que vean que no somos diablos con cuernos y rabo", afirma De Alfonso. También promete "más democracia interna en la toma de decisiones".