J. RUIZ/J. GARCIA VALENCIA
Cristobal Montoro regaló los oídos al vicepresidente segundo del Consell, Gerardo Camps, durante la conferencia inaugural de la convención sobre el empleo. El portavoz de Economía del PP puso a la Comunitat como ejemplo de gestión económica y felicitó al conseller por haber demostrado saber "gobernar la hacienda cuando hay penuria". Montoro, que en su análisis obvió que Valencia es una de las regiones donde más creció el paro en el último año, mantuvo que en el PP "sí tenemos salida a la crisis económica", una crisis que, aseguró, "es de libro, de manual de introducción a la economía". No obstante, descartó un pacto político con el Gobierno de Zapatero, porque, en su opinión, el Ejecutivo no busca salvar España sino salvarse el mismo. A su juicio, el problema de la economía es que el Gobierno ha intentado "tratar una neumonía como un simple resfriado". Aunque Montoro mostró en su mano un documento con las recetas populares, dedicó la mayor parte del tiempo en criticar a Zapatero sobre el que hizo varios comentarios burlescos. Los populares valencianos esperan movilizar a lo largo del fin de semana a miles de personas y entre sus expectativas está colgar el cártel de lleno en la clausura. Ayer por la tarde, sin embargo, la convención arrancó algo desangelada. Las sillas de la sala donde habló Montoro tardaron en ocuparse. La ausencia de las primeras espadas del PP hizo que muchos se pelaran el inicio del cónclave. De ahí que cuando el presidente Francisco Camps apareció por sorpresa en la Feria a última hora quedaba ya poca gente, sólo los jóvenes que participaban en foro moderado por el diputado cunero por Valencia, Ignacio Uriarte. Camps se sentó entre el público, aunque acabó en el escenario hablando sobre la crisis.
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La "enorme torpeza", como califican en privado la mayoría de los dirigentes del PP valenciano la censura de las fotos sobre Gürtel de una exposición de la Diputación de Valenciana, ha colocado al responsable de la institución, Alfonso Rus, en la intemperie política. El Consell y la dirección regional lo han dejado sólo en esta polémica. Hasta uno de sus más firmes aliados en el Ejecutivo, Rafael Blasco, quien el jueves hizo un alegato público en favor del también presidente provincial del PP, dejó claro que no comparte la decisión.
El Ejecutivo valenciano incidió ayer en su estrategia de tratar de enterrar el escándalo no entrando al trapo para apagar cuánto antes el fuego. Aunque el argumentario oficial pasa por dar por zanjado el asunto, ni el Consell ni la dirección regional del PP quieren meterse en este lodazal. Por eso ayer, la portavoz del Consell, Paula Sánchez de León, a ser preguntada sobre la opinión de la Generalitat, acabó por afirmar que el Consell "no es una parte ni directa ni implicada" en el veto a las fotos que se retiraron del Museo Valenciano de la Ilustración y de la Modernidad (MuVim) que provocó la dimisión de su director, Román de la Calle.
Durante estos días, el presidente de la Diputación tampoco ha encontrado el aliento de los responsables nacionales de su partido. Al cuestionamiento esta semana del vicesecretario de Comunicación, Esteban González Pons, y la portavoz del PP en el Congreso, Soraya Saenz de Santamaria, se sumó ayer el responsable de Economía del PP, Cristobal Motoro. Como temía la cúpula popular el escándalo de la retirada de las fotos y la dimisión de Román de la Calle ha acabado por colarse en la convención nacional sobre el empleo que el PP celebra este fin de semana en Valencia. Montoro, que inauguró el cónclave, se encontró con la incomodidad de tener que responder sobre la censura de Rus justo cuando acababa de pronunciar una conferencia en la que presentó al PP como garante de la libertad. Preguntado después por el veto de la Diputación, Montoro indicó que era "ajeno" a las "circunstancias de esta toma de decisión", si bien aseguró que en su formación están "comprometidos con la libertad en todas sus categorías y en todas sus condiciones".
Rus, que ayer no se dejó ver por la Feria de Valencia donde se celebra el congreso popular, es consciente de que su exceso de celo no ha sentado bien a las altas esferas de la Generalitat y del PP. Aunque solo la alcaldesa, Rita Barberá, ha cuestionado abiertamente la decisión tomada, el silencio de la dirección regional -ayer el secretario general, Antonio Clemente rehuyó de nuevo el asunto- es suficiente para que el responsable del PP en Valencia se haya dado cuenta de que está solo ante el escándalo. Mientras desde diferentes ámbitos de la cultura y la sociedad siguen llegando comunicados de condena, ninguna voz en el PP lo defiende. De ahí que, tras haber intentado sin éxito recabar el respaldo explícito de la regional, se haya atrincherado en la Diputación con su equipo más cercano. Rus tratará hoy de movilizar a alcaldes y concejales en la tradicional cena de las paellas de la Diputación para demostrar sus apoyos en la provincia. Con todo, y apesar de su carácter indomable, el presidente es consciente de que tiene que parar la polémica. Según algunas fuentes, la dirección regional ha llamado al orden a Rus, lo que explica el silencio en el que sumió el pasado jueves. Según estas fuentes, a Rus se le ha hecho llegar la necesidad de que no azuce la polémica y que se abstenga de hacer alusiones en su discurso en la clausura de la convención el domingo en la que coincidirá con Mariano Rajoy.
Montoro pone al Consell como ejemplo de gestión económica
Cristobal Montoro regaló los oídos al vicepresidente segundo del Consell, Gerardo Camps, durante la conferencia inaugural de la convención sobre el empleo. El portavoz de Economía del PP puso a la Comunitat como ejemplo de gestión económica y felicitó al conseller por haber demostrado saber «gobernar la hacienda cuando hay penuria». Montoro, que en su análisis obvió que Valencia es una de las regiones donde más creció el paro en el último año, mantuvo que en el PP «sí tenemos salida a la crisis económica», una crisis que, aseguró, «es de libro, de manual de introducción a la economía». No obstante, descartó un pacto político con el Gobierno de Zapatero, porque, en su opinión, el Ejecutivo no busca salvar España sino salvarse el mismo. A su juicio, el problema de la economía es que el Gobierno ha intentado «tratar una neumonía como un simple resfriado». Aunque Montoro mostró en su mano un documento con las recetas populares, dedicó la mayor parte del tiempo en criticar a Zapatero sobre el que hizo varios comentarios burlescos. Los populares valencianos esperan movilizar a lo largo del fin de semana a miles de personas y entre sus expectativas está colgar el cártel de lleno en la clausura. Ayer por la tarde, sin embargo, la convención arrancó algo desangelada. Las sillas de la sala donde habló Montoro tardaron en ocuparse. La ausencia de las primeras espadas del PP hizo que muchos se pelaran el inicio del cónclave. De ahí que cuando el presidente Francisco Camps apareció por sorpresa en la Feria a última hora quedaba ya poca gente, sólo los jóvenes que participaban en foro moderado por el diputado cunero por Valencia, Ignacio Uriarte. Camps se sentó entre el público, aunque acabó en el escenario hablando sobre la crisis.