HORTENSIA GARCÍA VALENCIA
El plan del Cabanyal tensó ayer la visita a las Fallas de la vicepresidenta del gobierno María Teresa Fernández de la Vega, quien hizo un viaje relámpago para ver, por primera vez, la mascletá desde el balcón del ayuntamiento. "He venido por tí porque tenía una agenda...! pero no quería faltar". Con estas palabras, precedidas de dos besos, saludó De la Vega a la alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, quien, en un gesto poco habitual, bajó hasta la puerta (trasera) de la casa consistorial para recibir a "la vice" evidenciando una vez más la sintonía entre ambas. La cortesía y los parabienes pasaron a segundo plano poco después cuando la alcaldesa, que ante los periodistas insistía en que no se mezclaran fallas y política, no dudó en entregar a la vicepresidenta una carta de los vecinos partidarios de la prolongación de Blasco Ibáñez y un album de fotos sobre la degradación del barrio. Lo hizo en la recepción previa a la "mascletà" en el Salón de la Chimenea. La vicepresidenta, que vino avisada, recogió el pañuelo y le entregó a Barberá un ejemplar del libro Casas del Cabanyal, que recopila lo mejor del patrimonio modernistas del barrio.
En una atropellada comparecencia tras la mascletá disparada por la Pirotecnia Valenciana de Llanera de Ranes, De la Vega confirmó que había recibido la misiva y que la leería con interés. De la Vega, cuya segunda visita a las Fallas (la primera fue en 2008) levantó gran expectación en el balcón, lanzó un mensaje claro. Las administraciones "no están para confrontar sino para cooperar y gestionar", destacó la representante del Gobierno. Y continuó. "No debemos recurrir a la insumisión cuando las leyes y las normas no son de nuestro agrado", aseveró en alusión a la orden de paralización del plan especial dictada por el Ministerio de Cultura. De la Vega apostó por la rehabilitación del barrio. "Hay soluciones y vías abiertas como la rehabilitación y la conservación del patrimonio", apostilló. De la Vega también habló de los chiringuitos y dijo que no hay ninguna "prohibición" y no se van a "derribar".