JULIA RUIZ VALENCIA
El presidente de la Generalitat, Francisco Camps, quiso finalizar el ejercicio de 2009 con un maratón de reuniones bilaterales con los equipos de todos los departamentos de la Generalitat, unos encuentros con los que, según fuentes de Presidencia, el jefe del Consell puso las pilas a sus altos cargos. Tras un año perdido por el escándalo del caso Gürtel que paralizó la acción de Gobierno, el presidente apretó a sus consellers para que trataran de acabar con la imagen de parálisis a base de iniciativas.
Sin embargo, a punto de finalizar el primer trimestre del nuevo ejercicio, las reuniones en el Palau de la Generalitat no han hecho mella de la misma manera entre los trece consellers. Podría decirse que los miembros del Ejecutivo valenciano reman de manera desigual: unos tiran del carro, mientras que otros van al remolque. Tomando como referencia del índice de actividad los acuerdos que han pasado por pleno de Consell en los primeros dos meses del año, el resultado es desigual. A la cabeza de la lista de los consellers más activos aparece el titular de Solidaridad y Ciudadanía, Rafael Blasco, con un total de 74 acuerdos aprobados; seguido de la consellera de Turismo, Belén Juste, con 52 asuntos.
En el otro extremo, se situan los titulares de las conselleries de Industria e Infraestructuras, Vicente Rambla y Mario Flores, respectivamente. Se da la circunstancia de que los miembros del Gobierno con más asuntos debajo del brazo dirigen los departamentos con menor presupuesto, mientras que uno de los conseller más rezagado -Mario Flores- capitanea una de las conselleries inversoras de la Generalitat.
Aunque Rambla presenta el balance más triste -tan sólo ocho asuntos llevados a pleno, de los que uno es un cese- por su doble condición de titular de Industria y vicepresidente primero podría apuntarse alguno de los 13 acuerdos adscritos a Presidencia. Aún así, se queda en el furgón de cola.
Empatados en 33 iniciativas aparecen, de momento, el vicepresidente económico Gerardo Camps y el titular de Educación, Alejandro Font de Mora. El tercer vicepresidente, Juan Cotino, con 25 acuerdos, se queda en la media.
El club de las leyes
Aunque el ranking se ha elaborado en base a un recuento que no distingue el calado de los asuntos aprobados, el también portavoz del grupo popular en las Corts también lidera las iniciativas legislativas presentadas. Desde que arrancó 2010, Blasco ha sometido a las reuniones del Gobierno un total de cinco leyes, entre ellas, la ley de régimen local de la Comunitat .
Por su parte, Presidencia ha aprobado un decreto-ley, el relativo al plan del Cabanyal, que en la actualidad se encuentra recurrido por el Gobierno central ante el Tribunal Constitucional. La Conselleria de Justicia y Administraciones Públicas también entra en el reducido club de los departamentos que han impulsado este año la actividad legislativa. Paula Sánchez de León llevó a la última reunión plenaria el proyecto de ley de la función pública.
Aunque no siempre los consellers más activos son los que tienen mayor presencia pública -Belén Juste, por poner un ejemplo, sigue teniendo un bajo perfil dentro del Ejecutivo- parece claro que con las elecciones autonómicas a la vuelta de la esquina aquellos que quieran seguir en el banco azul del Gobierno tendrán que echar el resto.
Año decisivo
En Presidencia de la Generalitat se es consciente de que 2010 es el último año que le queda a Camps para demostrar su gestión, ya que 2011 estará empañado por la cercanía de las urnas. Salvo cambios de última hora, el jefe del Consell parece firme en su idea de no tocar su Ejecutivo en lo que resta de legislatura, aunque, según fuentes de su entorno, no está contento con todo su equipo. De hecho, hay quien ya no tendrá más oportunidades.
Con un presupuesto lastrado por la deuda y que ya ha sufrido un recorte en los capítulos de gasto, algunos consellers tendrán que echar mano de la imaginación para presentar a su jefe una hoja de servicios aceptable.