RAMÓN FERRANDO VALENCIA
¿A qué fue a Guatemala?
Fui como voluntario de la ONG Musol, que se dedica a colaborar en la gestión municipal. Iba a hacer un reportaje sobre proyectos de urbanización en La Aldea del Más Allá, donde vivían unos cien indígenas, y Quetzaltenango. Estaba en medio de la selva a cuatro horas de la civilización. Mi trabajo era para la campaña de sensibilización de la ONG. Para poner cara a los proyectos.
¿Cómo fue el accidente?
Volvía a casa. El avión salía a las siete de la mañana. Cogí un minibús para ir al aeropuerto a las tres de la madrugada y no recuerdo nada más. Todo lo que sé me lo han contado. El siguiente recuerdo es una semana después cuando vi a mi mujer en el hospital. No sabía ni donde estaba. Me dijeron que un camión se llevó por delante el minibús. Los camiones allí hacen rutas muy largas y yo creo que el conductor se durmió.
¿Qué pasó?
No sé ni cuántos había en el microbús. Ni siquiera sé si alguien murió porque no vimos el atestado ni nos informaron. El accidente fue muy grave, llevo la cabeza y una pierna reconstruidas. Tuve muchas posibilidades de coger una infección. Estaba tan mal que cuando a los quince días me embarcaron para volar a España se dieron cuenta de que tenía una muñeca rota.
¿Son seguros los hospitales?
En el primer hospital algunos pacientes estaban en el suelo con los goteros y no tenían ni vacuna para el tétanos. Yo estaba francamente mal y me cambiaron a un centro privado. Después me repatriaron a España porque ofrecía más garantías.
¿Cómo respondió la embajada?
Muy bien, el embajador se volcó. Me sentí arropado. No pasó lo mismo con las autoridades guatemaltecas. A mí me desapareció casi todo tras el accidente. Me quitaron hasta la cartera. La policía incluso intentó quedarse con mi maleta con la excusa de que era una prueba del caso, pero una mujer mexicana la consiguió meter en la ambulancia.
¿Tan mal está la seguridad?
Mi accidente nunca existió para la policía guatemalteca. Sufrir un accidente en estos países es muy peligroso porque te dejan en la cuneta. La reacción de las autoridades fue un desastre. Para ellos sigues siendo un turista rico, aunque estés herido
¿Volvería a trabajar como voluntario?
Lo he vuelto a hacer. En septiembre me fui solo a Bolivia para colaborar otra vez con la ONG Musol. No se enteró nadie salvo mi mujer. Era consciente de que si lo comentaba me dirían que estaba loco. Las condiciones eran iguales que Guatemala.
Lo revivió todo
Sí. Hasta el punto de que vi un accidente igual que el mío. Un camión de gran tonelaje se llevó por delante un autobús que nos acababa de pasar.
¿Qué es básico para viajar a estos países?
Es muy importante tener un buen seguro. En Sudamérica es clave porque si no estás vendido. Allí te dejan en un rincón y nadie va a preguntar por ti. Quieren que consumas y te marches.
¿Por qué van los voluntarios?
Porque en el fondo sabes que puedes aportar algo dentro del problema global. No vas de turismo.