FRANCESC ARABÍ VALENCIA
Visto que Mariano Rajoy no quita ojo de la causa judicial Gürtel ni tiene prisa por proclamarle con honores candidato a la Generalitat, el presidente Camps decidió ayer tomar la iniciativa, al margen de las vacilaciones de Génova, y arrancar la campaña electoral como si tal cosa. Para que a Rajoy le resulte cada día más complicado cualquier apuesta que no pase por él. En un acto raro —entre reunión de junta directiva, por los nombramientos, y mitin, por el tono y por ser retransmitido—, vestido como séptimo cumpleaños de la era Camps («Cumplimos, tots junts anem a més»), el presidente no llegó anoche a autoproclamarse candidato, pero habló y actuó como tal. Fue eligiendo uno a uno —mientras los dos centenares de asistentes que abarrotaban una pequeña sala del Palau de la Música asentían con aplausos y un sonoro «sí» — los miembros de los comités electoral y de campaña. Una campaña que, reiteró varias veces, «comienza en unos minutos». Como avisando a la dirección nacional, de la que, una vez más, no había ningún representante.
Por encima de todos los cargos consagró a Paula Sánchez de León como la pieza clave del Consell y del PP, la persona que, como directora de campaña, llevará el control político de las elecciones. Seguirá de portavoz, pero sus competencias en Justicia y Administraciones Públicas «las cederá a sus compañeros para que se centre en la campaña electoral», explicó Camps, desde el centro de la sala, de pie en un estrado y rodeado por sus correligionarios. Después aclaró a la prensa que en el pleno de hoy del Consell se redistribuirán las atribuciones que deja la portavoz, que se enteró en ese mismo instante de que era la ungida. O disimula muy bien.
Aplausos, puestos en pie
Los asistentes se levantaron a aplaudir a quien no tiene un marcado perfil orgánico pero cuenta entre su capital político con no generar animadversión en ninguno de los sectores del partido. Anoche dio la sensación de que Camps, como esos trabajadores previsores en oficios de riesgo, ha dejado todos los papeles en regla por si acaso hay un accidente Gürtel.
Las dos mayores responsabilidades las ha dejado a dirigentes que no están tocados por ese escándalo. Al conseller Rafael Blasco lo ha designado de nuevo responsable del programa electoral. Es «un incombustible de la política autonómica, nacional, europea e internacional», piropeó Camps, mientras el hiperactivo conseller agradecía los aplausos. Lo acompañarán en el programa Rita Barberá, María José Català, Isabel Bonig y Mercedes Alonso. Fue la buena noticia para Blasco, si bien algunos creen que el portavoz en las Corts se esperaba estar donde Sánchez de León.
La mala noticia, para Blasco y para Alfonso Rus —presidente del PP de Valencia— fue ver cómo Camps ha elegido a Juan Cotino como uno de los subdirectores de campaña. Los otros dos son Alberto Fabra y José Císcar, para equilibrar territorialmente. Cotino estará auxiliado por Jorge Bellver, Alberto Fabra por Javier Moliner (nombrado sucesor de Carlos Fabra) y Císcar, por la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, que no sale precisamente favorecida.Los secretarios generales provinciales, Vicente Betoret, Marisol Linares y Mónica Lorente también tendrán cargo. Esta última es la única concesión a los zaplanistas entre las docenas de cargos políticos y de intendencia que ayer fueron designados. La presencia de zaplanistas en el acto fue escasa pero significativa. Gema Amor, Miguel Ortiz o, de signo menos marcado, Alicia de Miguel, fueron algunos de los representantes de este sector, liderado en Alicante por José Joaquín Ripoll, que ayer tampoco acudió. No pasó, sin embargo, inadvertido el detalle sin precedentes en Camps de reconocer el legado de quien fue su valedor: «Los quince años de gobierno del PP, con Eduardo Zaplana y José Luis Olivas, son los mejores años de la historia de la Comunitat Valenciana». Un gesto en la línea de tender puentes con el sector de Ripoll y cultivar el hermanamiento de los acorralados por la justicia.
Uno de los grandes derrotados es, sin duda, el vicepresidente Vicente Rambla, quien acentúa su pérdida de influencia ya apuntada en la remodelación del Consell del verano pasado. Rambla fue director de campaña en 2007 y ahora deberá conformarse con ser coordinador de candidatos, junto con Gerardo Camps —otro damnificado—, y entrar en el comité electoral en el puesto que la otra vez ocupó Víctor Campos. Ese comité tendrá un puesto más de vocal, que será para Andrea Fabra, diputada en Madrid e hija del presidente de la diputación de Castelló.