HORTENSIA GARCÍA VALENCIA
Todos los años por estas fechas, surge la misma pregunta entre los arroceros del Parque Natural de la Albufera: ¿Qué hacemos con la paja del arroz? La prohibición de la Unión Europea de quemar este residuo agrícola para no contaminar se enfrenta a una tradición tan ancestral como contraproducente para el medio ambiente. En la retina de muchos todavía están las grandes nubes de humo que cubrían la ciudad de Valencia en la época de la quema de la paja del arroz.
La política de Bruselas de los últimos años ha sido la de incentivar vía subvenciones la destrucción de la paja por medios alternativos, como la recogida y reciclaje para producir energía o la mezcla del residuo con la tierra del campo.
Sueca es una de las poblaciones con mayor superficie de arrozal. El alcalde de esta población, Joan Baldoví, explicó ayer, tras la inauguración de una exposición sobre el lago y el arroz en Valencia, que los agricultores no quieren dejar la paja en los campos porque con la lluvia se pudre y acaba contaminando el agua del lago. Tampoco están dispuestos a pagar la retirada y mucho menos quieren dejar de percibir las subvenciones por no quemar porque aseguran "están al límite de la rentabilidad".
Los agricultores saben que la situación es complicada y dudan que este año les dejen quemar el rastrojo, apuntó Baldoví.
La Conselleria de Agricultura, desmarcándose en cierto modo de las políticas de protección del medio ambiente, se ha alineado con los agricultores y ha solicitado a la Unión Europea que este año autorice quemas puntuales de la paja de arroz. El próximo 21 de septiembre habrá una reunión en Bruselas para tomar una decisión.
Los responsables de la Dirección General de Medio Ambiente, por su parte, remiten a la Conselleria de Agricultura cuando se les pregunta por el problema de la paja del arroz. En relación a la posibilidad de que la Generalitat asuma el coste de retirar los residuos, responden que no se puede porque los campos "son propiedad privada y no podemos entrar".
Los agricultores confían en que la solución llegue de la mano de los investigadores que trabajan en sistemas de reciclado y aprovechamiento de la paja.
La producción de arroz en el lago de la Albufera se estima en unos 100 millones de kilos de arroz. Según apuntó ayer el conseller de Medio Ambiente, la cosecha ha aumentado considerablemente en cantidad y calidad en los dos últimos años, gracias, fundamentalmente, a las aportaciones de aguas depuradas que se están realizando a través de filtros verdes.
En la inauguración de la exposición sobre el lago y la cultura del arroz que organiza El Corte Inglés de la avenida de Francia, Juan Cotino, defendió el valor de la historia, tradición y costumbres valencianas en el desarrollo económico, poniendo como ejemplo las actividades que rodean la cosecha del arroz.