R. M. VALENCIA
En pleno siglo XXI, Valencia y Barcelona, la tercera y segunda ciudad de España, todavía cuentan con una conexión de ferrocarril que mantiene 40 kilómetros -entre Tarragona y l'Hospitalet de l'Infant- en los que toda clase de trenes (Euromed, cercanías y los convoyes de mercancías, ...) deben compartir una única vía.
Este último "tapón de Europa" impide, por ejemplo, que el puerto de Valencia, el más importante de España en movimiento de contenedores, se pueda conectar por ferrocarril a Europa, convirtiéndose en la "puerta del sur de Europa para el tráfico marítimo asiático, que se evitaría así cruzar el Estrecho de Gibraltar", destaca Joan Amorós, secretario general de Ferrmed.
Este "lobby", compuesto por 150 organizaciones y empresas, entre ellas grandes multinacionales como Ford, que reivindican el Corredor Mediterráneo, presenta hoy ante el Europarlamento un manifiesto que reclama que Bruselas incorpore esta autopista de hierro dentro de la red prioritaria de transporte europeo por ferrocarril, lo que supondría recibir entre un 10% y un 20% de la inversión de fondos europeos.