M. VÁZQUEZ ALCÀSSER
Mª Ángeles Porcel tiene una niña de tres años y un perro "american pit bull terrier", una combinación "imposible" para muchos que, sin embargo, para ella no lo es. Todo lo contrario.
Hace unos años creó una asociación de amantes de estos animales que, después de mucha lucha, ha sido aprobada por el Ministerio del Interior. Desde entonces, arrastra a centenares de personas -el foro de su web ronda los 500 miembros- que, procedentes de toda España, se dan cita una vez al mes en La Canyada (Paterna), para compartir una jornada de deporte familiar al aire libre junto a sus canes, todos de una raza considerada de las más peligrosas que existen. El éxito es tal que la agrupación celebra este fin de semana, en Alcàsser -donde reside la joven-, el I Campeonato Nacional de American Pit Bull Terrier.
"Limpiar" el nombre de la raza
"En mis inicios -explica Mª Ángeles-, era antipit bull porque me creía todo lo que salía en la televisión hasta que conocí a uno de estos perros y me quedé maravillada de lo buenos compañeros que son". A partir de aquel momento, su obsesión fue "limpiar el nombre de los American Pit Bull Terrier y luchar contra "los cuatro niñatos que se dedican a ensuciar la raza utilizando a los canes en peleas". De hecho, su agrupación colabora habitualmente con la Guardia Civil al denunciarle hechos de este tipo en cuanto detecta un caso.
Y hay muchos. Su propio can "es un perro marcado". Se lo robaron con dos años y lo encontró doce meses después vagando "destrozado" por Valencia. Tenía una oreja partida, "los dientes limados a palos", una pata rota y la cola con dos vértebras fracturadas. Aún así lo curó, lo cuidó y hoy día sigue junto a ella. Y todo porque está convencida de algo: de que "un perro no es un asesino" y de que "la culpa de lo que un animal hace no es suya, sino de su dueño".