PILAR G. DEL BURGO VALENCIA
El copago sanitario rompe, según los sindicatos, dos principios fundamentales del sistema sanitario público: la equidad y la igualdad de acceso. Todos los sindicatos consultados por Levante-EMV se oponen radicalmente a esta medida que ya forma parte del plan de ajuste presupuestario cuatrienial del Gobierno de Italia y que contempla pagar 10 euros por una visita al especialista y 25 si se acude a un servicio de urgencias y el paciente no
queda ingresado.
La portavoz del Sindicato de Auxiliares de Enfermería, Isabel Lozano, considera que la la implantación del copago es "fatal" y no solucionará la crisis. El SAE propone que cada turista extranjero que llegue a España pague un seguro sanitario para subir un punto o dos la financiación de la sanidad.
El secretario de sanidad de la UGT, Miguel Usó, lo calificó de "solemne barbaridad" y agregó que la medida empeora la salud de los ciudadanos porque los que tengan menos recursos no podrán ir, y su estado se agravará, lo que a la larga dañará más el sistema.
Fermín Palacios del Sindicato Independiente abogó por "atornillar" a los laboratorios para conseguir una reducción de la factura farmacéutica y se mostró partidario de reducir el número de direcciones generales y los gastos suntuarios.
Rafael Reig, de la Intersindical valenciana, declaró que el copago no distribuye el gasto y perjudica a quien más lo necesita. "Habrá que revisar los procesos asistenciales para abaratar costos, ver si hay duplicidad de pruebas, cuestionar la política de marcas farmacéuticas y antes de llegar a lo de Italia ampliar la aportación de los empresarios y trabajadores a la SS".
Javier Aznar, del sindicato de enfermería SATSE calificó el copago italiano de "medida efectista" y nada eficaz, porque la burocracia que generaría sería mayor que lo que aportara y además castigaría a los grupos más vulnerables.
Aznar destacó que si en atención primaria se incluyeran las enfermeras gestoras de casos, 15 de cada 20 visitas de enfermos crónicos al médico se podrían evitar. La prescripción de medicamentos por parte de la enfermería también reduciría el gasto de farmacia.
Rafael Cantó de CSI.F apostó por agrupar los servicios (como las resonancias) de los hospitales y disminuir las cargar burocráticas con gestión electrónica. Cantó recordó que en España es el médico de familia quien deriva al enfermo al especialista, "luego, está justificado y eso nunca debería penalizarse".
Juan Benedito del Sindicato de Médicos de Atención Pública precisó que en España ya existe el copago farmacéutico y que el Pacto de Estado debe abordar dos premisas: la cartera de servicios y la sostenibilidad de la factura farmacéutica. Benedito cuestionó la medida italiana: "dudo mucho que por cobrar 10 euros se evite la congestión en los centros de salud".
Por su parte, Arturo León de CC OO declaró que el copago no soluciona el problema de la infrafinanciación que arrastra la sanidad pública desde el traspaso de competencias. León abogó por aumentar la recaudación fiscal, que está muy por debajo de la europea, y mejorar la gestión del gasto farmacéutico.