MARIA BONILLO BENIFAIÓ
Una furgoneta, seis ocupantes y muchos kilómetros por delante. Así se presenta la peregrinación que van a hacer cinco presos del centro penitenciario de Picassent y del Centro de Reinserción Social (CIS) a Madrid con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Tienen edades comprendidas entre los 20 y los 30 años, (a excepción de uno). No sólo la juventud es un factor común con el millón de personas que se espera reunir en Madrid. Ver a Benedicto XVI es para muchos un motivo de alegría. La devoción y el catolicismo ha ayudado a estos jóvenes del centro de Picassent a abrir las puertas de un mundo que las suele tener cerradas.
En total, se espera que cerca de 10.000 peregrinos de Valencia vean al Papa en Madrid el próximo fin de semana. De esos 10.000, Diego, Juan Carlos, Juan José y Alfredo -nombre figurado- se sienten especialmente afortunados de poder viajar hasta la capital madrileña. Para ellos, las posibilidades que ofrece este viaje son infinitas. "Va a ser una gran experiencia", asegura Juan Carlos. "Vamos a disfrutar de cada día con todas las ganas del mundo", explica este joven.
La primera parada en el camino, nada más salir desde el centro penitenciario de Picassent, es la iglesia de Sant Pere de Benifaió. Allí, el párroco del pueblo, Félix , junto con el padre Pascual y voluntarios, recibieron a los presos y ofrecieron una oración de envío. "Se os envía como miembros de este recurso que tiene la sociedad, la prisión, como instrumento de crecimiento para vosotros". Y así lo ven ellos. "Este viaje nos va a servir para abrir la mente, ser mejores personas", cuenta Diego, otro de los jóvenes peregrinos.
Van acompañados del padre Javier, secretario de la Patronal Penitenciaria de Valencia y miembro de la Obra Mercedaria. Explica este sacerdote que durante el viaje se van a reunir con voluntarios y jóvenes mercedarios de Baleares, Cataluña y Aragón en las diferentes paradas que van a realizar. Cuenca, Segovia y Alcalá de Henares, son algunas de ellas, esta última será donde el arzobispo Carlos Osoro oficiará una misa para los valencianos allí congregados.
"Es todo muy extraño"
Para uno de los jóvenes peregrinos, un chico italiano de apenas 20 años, todo "es muy extraño". Es la primera vez que sale a la calle desde hace dos años y los ruidos y la gente le marean. Afirma ser creyente desde siempre y se le ilumina la mirada cuando habla de ver al Papa. Pronto espera obtener el tercer grado y disfrutar de mayor libertad, como sus compañeros Diego y Juan Carlos, que viven en un piso tutelado de la Obra Mercedaria. Mucho más cómodo se siente José Luis, de 43 años y estudiante de educación social. Colabora con el Casal de la Pau de Valencia y actualmente pertenece al camino catecumenal en la parroquia de Santo Tomás. También es músico en la banda de San Marcelino y este viaje representa para él toda una experiencia religiosa.
La idea de esta salida surgió de los presos, que se lo plantearon al padre Javier. Los reclusos cuentan con el permiso de la dirección del centro de Picassent, quienes han estudiado caso por caso antes de dar su visto bueno.
El viaje finaliza el domingo. La furgoneta les traerá de vuelta a sus vidas cotidianas, unas vidas "mucho más llenas" a partir de ahora.